¿El trabajo en grupo es una metodología basada en paradigmas de aprendizaje?
Mayo 6, 2008
Los paradigmas docentes se caracterizan porque la transmisión de conocimiento se realiza desde el profesor hacia los alumnos; es cierto que ese flujo se altera cuando los alumnos preguntan (normalmente porque no han entendido el conocimiento transmitido) o cuando el profesor pregunta (normalmente para comprobar que han asimilado el conocimiento transmitido).
El profesorado intenta transmitir el conocimiento, como si el alumnado fuese un repositorio donde, con suerte, se almacenará; para ello ¿qué tiene que hacer el alumno?, pues abrir sus compuertas (prestar atención, concentrarse, seguir la explicación, ….) para que el conocimiento (ya procesado) entre en su repositorio; la idea es que cuanto más procesado esté ese conocimiento más fácilmente entra en el repositorio del alumno.
En los paradigmas de aprendizaje ese flujo no es el mismo; el profesor transmite información y el conocimiento es desarrollado por el alumnado (con ayuda del profesor y de otros compañeros); la idea principal es que el conocimiento se construye de forma activa, cooperativa e incluso personalizada. En estos paradigmas el flujo de conocimiento no parte del profesor, sino que es una red cuyos nodos son los alumnos y los profesores.
Para mí, el flujo de conocimiento es el indicador más importante que denota el tipo de paradigma que se está realizando; es la prueba del algodón (como dice un popular anuncio).
Veamos si el trabajo en grupo pasa esa prueba del algodón.
En casi todas las asignaturas se propone trabajos en grupo; se dice que es un método basado en paradigmas de aprendizaje, ya que los alumnos cooperan, construyen el conocimiento; etc. En teoría los flujos de conocimiento son nodos que interaccionan entre sí.
Para estar seguros adentrémonos en el proceso.
Habitualmente el profesor propone temas para los trabajos o valida algún tema propuesto por los alumnos (hasta aquí perfecto, el profesorado transmite información, no conocimiento).
Los alumnos realizan el trabajo en grupo y cuando lo estiman oportuno preguntan al profesor. Normalmente el profesor no participa en el grupo de trabajo (aunque sí responde dudas). En este punto ya tenemos un pequeño problema; el profesorado no es nodo activo en el flujo de conocimiento; por tanto ya no tenemos un paradigma de aprendizaje al 100%.
Los alumnos interaccionan entre sí, como un equipo que construye el conocimiento. ¿Estamos seguros?, ¿cómo lo sabemos?. La verdad es que en este punto, suponemos que los alumnos realizan trabajo en equipo; pero no se suele comprobar. Así pues, ni tan siquiera estamos seguros de que los flujos de conocimiento son el resultado de la interacción de los nodos; es posible que sea un solo nodo, o que se haga un “corta y pega” desde Internet.
El equipo presenta el trabajo. Aunque suele ser un trabajo escrito, hay bastante variedad, se pueden hacer exposiciones, presentaciones, e incluso el profesorado puede realizar preguntas para comprobar que se ha realizado trabajo en equipo.
Se puede concluir que en el trabajo en grupo no podemos hacer la prueba del algodón, no podemos garantizar que el flujo de conocimiento se realiza entre los nodos, y que además, en esos nodos se encuentre el profesorado.
Para poder afirmar que el trabajo en grupo es una metodología basada en paradigmas de aprendizaje, el profesorado tiene que ser parte activa del grupo de trabajo, no limitarse a contestar las dudas.
Ya sé que es fácil decir todo esto, y que lo difícil es meterse en el grupo de trabajo ya que exigiría mucho tiempo para el profesorado; hago dos sugerencias:
- 1. Dar más peso al trabajo en grupo; si el profesorado se va a meter dentro del equipo de trabajo, va a comprobar los propios procesos de construcción de conocimiento; propongamos trabajos en grupo más amplios, que afecten a más materia y por supuesto démosle más peso en cuanto a la nota.
- 2. Utilizar herramientas tecnológicas para reducir el esfuerzo requerido para “meterse” en los grupos de trabajo; en este post ya comenté algunas ideas y herramientas al respecto.
Publicado por Angel Fidalgo
En los últimos días he utilizado un símil para explicar cómo se ha introducido la innovación educativa en numerosas experiencias (principalmente universitarias); parece que funciona, que consigo explicar una situación que es difícil de transmitir, ya que hay dos visiones: una interna (desde el punto de vista del profesorado y alumnado que ha participado en la experiencia) y otra externa (desde el punto de vista de una persona que no ha participado en la asignatura).
En el post “
Una idea bastante extendida es que cuando un alumno accede a la grabación de una clase teórica a través de Internet, o en un DVD, o en su ipod y no digamos nada si es desde su móvil, está formándose en un paradigma basado en aprendizaje; es decir, centrado en el alumno. Veamos las justificaciones que se suelen argumentar:
El título pretende coger la estela de la última frase del
Este post es continuación de
Se sube a un escenario ante un auditorio “abarrotado” de personas impacientes por escucharle cantar; observa los instrumentos musicales, el micrófono, el sonido e incluso los músicos que le van a acompañar, se arma de valor y comienza a cantar la canción que hace una semana compuso.
Recuerdan ustedes un anuncio que al decir cualquier palabra que comenzaba por “fle..” todo el que la oía caía en un profundo sueño.
Cuando aplicamos innovación educativa en una asignatura (y más si es la primera vez) solemos estar bastante ilusionados, confiando bastante en que los cambios realizados resulten eficaces; nos centramos en los cambios pero a veces descuidamos aspectos básicos. Estos aspectos no pasan desapercibidos por los alumnos y tienen más repercusión que las propias innovaciones.
A principios de los 80 se decía que la principal barrera para que se aplicase el ordenador en la educación era el escaso parque instalado.