FORMACIÓN Y APRENDIZAJE
Julio 7, 2008¿El profesorado forma y el alumno aprende?
Un agricultor selecciona las mejores semillas para sembrar, una vez realizada la siembra cultiva el terreno (lo abona, lo limpia de malas hierbas, lo riega, lo cuida de ataques de plagas,..). Si la semilla era buena y ha cultivado correctamente recogerá una buena cosecha.
En este breve símil la semilla es el conocimiento, sembrar es transmitir el conocimiento, cultivar son los paradigmas de aprendizaje y la cosecha es el fruto del aprendizaje. Dicho de otra forma el agricultor es el profesorado y la cosecha el conocimiento adquirido por los alumnos.
Es habitual considerar el proceso de formación como la selección de la semilla y la siembra, el alumno sería el terreno sobre el que sembramos. Que haya muchos suspensos en nuestra asignatura, será evidentemente, que el terreno es malo, que haya aprobados será que el terreno es bueno. A menudo se nos suele olvidar que no basta con sembrar, que también hay que cultivar para recoger una buena cosecha.
Quien conozca el trabajo de un agricultor sabe que cultivar es un trabajo muy duro, levantarse con el amanecer, preparar el terreno para sembrar, abonar, arar, quitar las malas hierbas, regar, poner una vela a San Isidro Labrador para que no haya tormenta, recolectar, almacenar, transportar, etc. Todos los que conozcan el trabajo del agricultor también saben que está mal pagado y muchas veces lo recolectado no da para los gastos.
Lo mismo ocurre con los paradigmas de aprendizaje, si los llevamos a cabo el trabajo del profesorado será mucho más duro, no sería reconocido por nadie (si acaso con suerte por los alumnos) y al final del curso pensaríamos que no mereció la pena.
Sin embargo el agricultor ha sabido utilizar maquinarias, formar cooperativas, diversificar su trabajo. En definitiva ha optimizado su trabajo de tal forma que en un mismo terreno ahora trabaja menos y obtiene más cosecha.
El profesorado, al igual que el agricultor ha introducido maquinaria (tecnologías) en el proceso de formación, incluso ha organizado cooperativas (redes), sin embargo creo que las utiliza mal. Me explico.
La mayor parte de los procesos de innovación educativa sirven para crear o adaptar conocimiento, es decir, hacen la semilla de más calidad. Evidentemente si la semilla es mala no podrá germinar, pero a mi modo de ver actualmente el profesorado dispone de buenas semillas, por tanto, la innovación educativa se debería dirigir a otra cosa.
Una y otra vez se intentan renovar las metodologías formativas, pero siempre para sembrar no para cultivar. El proceso de siembra se hace con las mismas metodologías que hace cientos de años, metodologías basadas en la docencia. Estas metodologías se han mejorado con la inclusión de tecnologías y redes, sin embargo continúan siendo las mismas. Nos empeñamos en innovar los procesos de siembra cuando la innovación educativa se debería dirigir a otra cosa.
Las metodologías basadas en paradigmas de aprendizaje, al igual que cultivar, son costosas y suponen un gran esfuerzo. Aunque realmente se innova utilizando estas metodologías se suelen aplicar al proceso de selección de la semilla y en el de siembra. Creo que este es el gran error, que innovamos pero lo aplicamos en procesos equivocados. Debemos innovar en los procesos de cultivo, que actualmente son los que menos utilizamos.
Debemos innovar para que cultivar se pueda aplicar, no es que no considere importantes la semilla y el proceso de siembra, es que esos procesos actualmente son correctos, por tanto debemos concentrar nuestros esfuerzos en aplicar paradigmas de aprendizaje pero en el proceso de cultivo.
Publicado por Angel Fidalgo
En cualquier curso de formación, los recursos didácticos están organizados en torno a un temario. El temario representa la estructuración y organización de contenidos. En si mismo el temario tiene un gran valor, ya que representa el guión en el que están estructurados los distintos materiales del curso. El temario es el armazón del curso, la estructura sobre la que se construye el proceso de formación.
Era el año 83, tenía 21 años, era estudiante de informática y buscaba alguna información que me ayudara a utilizar el ordenador en la enseñanza; mi intención era hacer algún programa que me sirviera de proyecto fin de carrera; buscaba algo que me ayudara a programar un ordenador para aplicarlo a la formación.
Cuando tenía 20 años era estudiante de informática en la Escuela Universitaria de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid; en aquel tiempo tenía la buena costumbre de leer cuantas revistas de informática caían en mis manos.
En los últimos días he utilizado un símil para explicar cómo se ha introducido la innovación educativa en numerosas experiencias (principalmente universitarias); parece que funciona, que consigo explicar una situación que es difícil de transmitir, ya que hay dos visiones: una interna (desde el punto de vista del profesorado y alumnado que ha participado en la experiencia) y otra externa (desde el punto de vista de una persona que no ha participado en la asignatura).
Llevamos cientos de años utilizando las mismas metodologías formativas (basadas en paradigmas docentes); durante esos años ha evolucionado la tecnología (que la hemos incorporado); los contenidos (muchos de los cuales hemos contribuido a generar) y por supuesto ha habido cientos de planes estratégicos.
Llevo más de un año navegando por la blogosfera, leyendo cientos de post, relacionándome con bloger@s (virtual y presencialmente); incluso me he atrevido a organizar algún seminario sobre blogs; siempre he buscado la relación de los blogs con la formación.
Aproximadamente hace un año, durante una cena en un restaurante de Córdoba, una persona a la que acababa de conocer me comentó: “por lo que cuentas deberías leer a Vygotsky” ¡que buen consejo!, leer alguna de sus obras me ha abierto expectativas para innovar en la incorporación de nuevas metodologías; me gustaría compartir con ustedes algunos de esos conceptos que me han abierto el “camino”
Una idea bastante extendida es que cuando un alumno accede a la grabación de una clase teórica a través de Internet, o en un DVD, o en su ipod y no digamos nada si es desde su móvil, está formándose en un paradigma basado en aprendizaje; es decir, centrado en el alumno. Veamos las justificaciones que se suelen argumentar:
El pasado mes de noviembre se clebró el seminario UNI-BLOGS, su objetivo fue analizar la aplicación de los blogs en el contexto formativo. Se organizó en torno a tres ejes: