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¡PIRATAS!, SOMOS PIRATAS

 
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Piratas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Somos piratas!, Surcamos el gran océano de Internet, ondeamos en nuestras naves la bandera de la calavera y las tibias, somos el terror de las buenas gentes libres que editan libros de texto. Nuestras veloces naves les dan alcance y tomamos el valioso botín editorial,… ¿pero ….?, ¡ahora que caigo!  si los contenidos que publicamos en abierto los creamos nosotros, no se los quitamos a nadie; bueno yo sigo..

¡Somos piratas!, tenemos nuestro propio código de honor, por eso creamos nuestros contenidos, los ponemos en internet y dejamos que todos los usen, incluso las editoriales. Cuando alguien accede a nuestros contenidos y los abren su rostro se llena de pavor, ya que lo primero que ven es nuestra bandera la calavera y las .. ¿pero….? ¡ahora que caigo! nuestro emblema es CC  no la tibia y la calavera. Creo que la cara que ponen las gentes que abren nuestros contenidos no es de terror, sino de alivio (no les costará dinerito, que con la crisis se agradece). Pienso que alguien se ha confundido al llamarnos piratas. ¡Bueno, qué más da!, de niño quería ser pirata y quien me lo iba a decir, a mi edad soy pirata, pirata bueno, pero aunque seamos piratas buenos damos miedo.

¡Somos piratas!, Los piratas siempre hemos estado fuera de la ley, y por eso la ley no quiere nada de nosotros, lo que hacemos son baratijas que no se puede comparar con el oro que brilla con tanta fuerza en las revistas de impacto.

¡Somos piratas!, Como buenos piratas y piratas buenos, conocemos muy bien el océano en el que navegamos, eso siempre ha dado ventaja a los piratas frente a los que solo hacían unos cuantos viajes a las nuevas tierras a coger oro. Sabedores de ese hecho tienen miedo a que les quitemos su oro, que abordemos sus grandes y lentas naves.

¡Somos piratas!, Y como buenos piratas vivimos en islas desiertas, estamos solos, no tenemos (ni esperamos) ayuda de nadie para seguir creando recursos con los que innovar, por supuesto los gobernantes, en el mejor de los casos nos ignorarán. Sin embargo nos debemos a nuestro botín y nada podrá pararnos.

¡Somos piratas!, Los piratas vivimos, luchamos y morimos por nuestro botín; estamos orgullosos de nuestro botín y nos sentimos tristes cuando perdemos parte de él; por eso nos molesta tanto el fracaso escolar.

¡Somos piratas!, guarden su oro, elijan nuevas rutas, busquen nuevas alianzas, escóndanse tras el 2.0, ya que cada vez somos más, estamos mejor organizados y nuestra bandera se comienza a respetar.

¿Qué me pasa?, pues lo de siempre, que “fuentes del sector editorial acusan a los poderes públicos de “cómplices de la piratería” al fomentar la gratuidad de los contenidos educativos”

Recomendaciones.. ¡Como siempre!

Hace unos años, Carlos Conde, actual Vicerrector de Ordenación Académica y Planificación Estratégica de la Universidad Politécnica de Madrid, dijo que Bolonia representaba una oportunidad para aplicar todo aquello que desde hace tiempo sabíamos que mejoraría el proceso de formación.  Él ha aprovechado esa oportunidad y ha creado los grupos de innovación educativa, aprobado ayudas financieras para la innovación educativa, creando un servicio de innovación educativa, jornadas de divulgación, … sinceramente creo que ha hecho un buen trabajo; probablemente uno de los mejores de la universidad española (contrastado en un estudio sobre innovación educativa realizado en el marco del programa de estudios y análisis del Ministerio de Educación).

Ahora, personalmente pienso, que efectivamente Bolonia era una oportunidad que ya puedo afirmar que hemos perdido, lo mismo que fue la incorporación del ordenador, la aparición de los multimedia y últimamente la utilización de internet.

Dicen que una mentira se camufla mejor si la acompaña una verdad; pues lo mismo pasa en Bolonia, la sociedad percibe cambios importantes y necesarios (los créditos ECTS, cambio en las titulaciones, la aparición del grado y master….) pero el profesorado no percibimos (o al menos yo no percibo) que en la renovación metodológica haya habido cambios significativos.

Es cierto que en “papeles” oficiales hay indicaciones de cómo orientar la formación basada en paradigmas de aprendizaje, e incluso la obligación de formular los programas de las asignaturas en función de las competencias. Lo obligatorio se hace, todos los programas están formulados por competencias, pero las recomendaciones (la renovación metodológica) se hace en función de intereses personales; si interesa la recomendación es una obligación y si no interesa, es solo eso, una recomendación.

La cantidad de atrocidades que estoy escuchando con la disculpa de la renovación metodológica me ponen los pelos de punta y cada vez me hacen ver con más decepción cómo pasa por delante una nueva oportunidad perdida.

Al final lo de siempre:

Recomendaciones de cómo tenemos que renovar las metodologías. La mayoría son muy acertadas, pero el problema principal continúa siendo el coste; es decir, el esfuerzo y cambios que tendríamos que hacer para llevarlas a cabo.

La vocación continúa moviendo al profesorado.  El profesorado implicado (que hay mucho) y la vocación fresca de las nuevas incorporaciones mantienen bastante vivo el espíritu innovador y los recursos disponibles.

Afortunadamente las tecnologías, cada vez nos ayudan más a compartir y a divulgar las buenas prácticas, espero que esta capacidad cada vez más utilizada por el profesorado con vocación sea la nueva oportunidad. Sí que creo en esta oportunidad ya que la estamos construyendo entre todos, no es algo que tenga una fecha y que nos venga caído del Olimpo del poder.

Para finalizar este post, no me resisto a comentar una pequeña anécdota que me sucedió hace unos días; entré en el despacho de un profesor que se llama Manolo, estaba lleno de montañas de “papeles”, algunos de ellos amarillentos por el tiempo. Le pregunté por todos esos montones, la verdad es que estaba un poco sorprendido por la cantidad. Manolo me contestó; llevo muchos años impartiendo las asignaturas de la misma forma; ahora con esto de Bolonia voy a tirar todo y comenzar de nuevo.

A lo mejor tenemos que hacer todos como Manolo.

Innovación Docente

Innovación docenteInnovación docente se suele utilizar como sinónimo de innovación educativa; de hecho, muchos autores, instituciones y convocatorias de financiación lo usan indistintamente.

Quizás el ámbito estrella de aplicación de la innovación educativa es en el desarrollo de paradigmas basados en el aprendizaje y centrado en el alumno. Desde todos los ámbitos relacionados con la innovación educativa el mensaje que se transmite es:

  • Lo viejo: Paradigmas formativos basados en la docencia y centrados en el profesor.
  • Lo nuevo: Paradigmas formativos basados en el aprendizaje y centrados en el alumno.

Así pues, casi todos los que trabajamos, divulgamos o aplicamos innovación educativa solemos decir que aplicamos paradigmas basados en el aprendizaje y centrados en el alumno.

Pero lo cierto es que después de años “innovando”, yo todavía no he visto una sola asignatura académica que utilice paradigmas de formación basados en el aprendizaje y centrados en el alumno (lo cual no quiere decir que no las haya), y créanme que he visto muchas asignaturas donde se aplica innovación educativa. ¿Qué es lo que he visto?

Aplicación de la innovación educativa para mejorar paradigmas docentes. Los hacen más eficaces, por ejemplo mejorando la transmisión de conceptos (habitualmente realizados a través de clases magistrales), organizando y renovando los contenidos, nivelando la adquisición de conocimiento y utilizando nuevos métodos y herramientas para conocer más los niveles formativos de sus alumnos. Estas innovaciones no cambian un ápice el paradigma formativo, que sigue siendo basado en la docencia, pero realmente lo mejoran.

Aplicación de la innovación educativa para introducir elementos característicos de paradigmas basados en el aprendizaje en paradigmas docentes. Este tipo de innovación lo que hace es introducir dentro de paradigmas docentes recursos (metodologías y procedimientos) característicos de los paradigmas centrados en el aprendizaje. Este tipo de aplicación tampoco cambia el paradigma, pero introduce algunos elementos donde los alumnos pueden colaborar, participar más activamente en el proceso de aprendizaje, se reducen las clases magistrales que se cambian por otras actividades, etc. Es el tipo de innovación más utilizada, pero también el profesorado que la aplica suele creer que con esos cambios estéticos (o en los postres) ya está aplicando paradigmas basados en el aprendizaje, cuando lo que hace es avanzar hacia los paradigmas de aprendizaje pero sin salirse de los docentes.

El paradigma docente es el  que más se utiliza hoy en día en los procesos formativos; lleva siendo el más utilizado durante siglos y no es previsible que esta situación cambie de la noche a la mañana, sólo porque desde instancias internacionales nos recomienden utilizar otros tipos de paradigmas.

Antes de lanzarnos al ruedo y decir que estamos toreando toros de la ganadería de los “paradigmas del aprendizaje”, reflexionemos sobre  las razones por las que durante siglos llevamos utilizando paradigmas basados en el aprendizaje:

¿Es porque no se conocían los paradigmas basados en el aprendizaje? La razón no es esa, los paradigmas basados en aprendizaje se conocen desde los inicios de la formación, aunque no es hasta hace unos cien años cuando se da forma y estructura en teorías, paradigmas, metodologías y procesos.

¿Es porque los profesores no estaban motivados? Ahora, antes y en el futuro, la mayoría del profesorado se ha dedicado a esto de la formación por vocación, la mayoría del profesorado desea hacer bien su trabajo. Además, en la actualidad las políticas para el desarrollo profesional no favorecen precisamente la innovación docente; así pues la motivación y profesionalidad del profesorado tampoco ha sido el motivo.

¿Es porque antes no había ni infraestructura, ni medios, ni tecnología, ni internet ni buenos materiales? Es cierto que ahora hay más infraestructura, materiales y contenidos; pero también hay muchas más personas que estudian, más contenidos que enseñar y más tecnologías en todos los ámbitos. Por tanto, esta tampoco parece una razón (y si me apuran, mucho profesorado continúa utilizando los mismos medios e infraestructuras que se utilizaban décadas atrás)

¿Es porque antes ningún organismo internacional les recomendaba cambiar a paradigmas de aprendizaje? Realmente a esta pregunta no puedo responder, ya que desconozco si hace siglos había esas recomendaciones, pero lo cierto es que el que piense que el profesorado va a innovar, cambiar y reconvertir sus asignaturas sólo porque se lo recomienden, va listo.

¿Entonces?, ¿por qué no se ha cambiado antes a paradigmas basados en el aprendizaje? Pues por lo mismo que ahora, porque es muy costoso, porque en muchos tipos de asignaturas no se puede hacer, porque no sabemos hacerlo y porque los alumnos tampoco.

Lo que estamos haciendo va en la dirección correcta: mejorar lo que tenemos y avanzar hacia otro tipo de paradigmas; el problema es que pensamos que estamos haciendo otra cosa, eso es grave, ya que pensaríamos que estamos llegando a la meta cuando en realidad estamos iniciando el camino.

Publicar, Publicar y Publicar.

Como esta historia por teléfono me acaban de contar, yo en el blog se la he de narrar.

Érase una vez un joven brillante y de nombre divino que de un departamento universitario tuvo que emigrar, ya que ningún futuro se podía  allí forjar.

En proyectos europeos de investigación junto a hospitales y universidades trabajó, y una dinámica de investigación allí adquirió.

Su departamento querido, una plaza de profesor interino docente sacó  y entre los 5 presentados en el primer puesto quedó.

Lo suyo sería que allí quedó  para siempre feliz, y perdices comió.

Pero como esto sólo ocurre en los cuentos para niños, decidió rechazar la plaza, ya que en el otro sitio podía publicar más, y de esa forma tener en un futuro, más  posibilidades para optar a una plaza de profesor titular.

Parece, una vez más, que las personas que quieren optar a una plaza de profesor titular, tres pepinos les importa la pedagogía, la formación, la innovación educativa, la web 2.0 y todo eso de lo que solemos hablar, divulgar y aplicar los que estamos en esto de la innovación educativa o la docencia por vocación.

Yo por mi parte no tengo nada que objetar a que se preocupen más de publicar que de formar, ya que así son las normas, así son las reglas del juego y así es la realidad para obtener hoy un puesto docente en nuestra universidad.

Resumiendo:

Publicar para acceder a una plaza interina docente.

Publicar para acceder a una plaza de profesor titular.

Publicar para ascender profesionalmente en el cuerpo docente.

Bueno pues ya lo saben, si quieren ser docentes en la universidad publiquen, publiquen y publiquen. Eso sí, como much@s compañer@s bloger@s, wiker@s y socier@s han experimentado en carnes, publicar en eso que llaman Web 2.0 no sirve de nada, faltaría más.

NOTA. Las autoridades académicas advierten que si usted, en contra de toda lógica, decide dedicarse a innovar en la educación, renovar las metodologías, utilizar paradigmas centrados en el aprendizaje, formar en habilidades y cualquier otra recomendación del proceso de Bolonia, puede ser perjudicial para su salud (docente-profesional, se entiende) ya que, como cualquier otra droga, es un adictivo del que no podrá librarse fácilmente.

CÓMO SER UN PROFESOR 2.0 (o 1.8 o 1.2 o 0.9 …..)

SI pero NO

SI pero NO

Si ha asistido recientemente a un congreso, charla, conferencia, curso o cualquier otro evento le dirán que usted tiene que ser un profesor 2.0; sencillamente porque sus alumnos son 2.0, sus políticos, su banco, sus amigos y desde hace poco su escuela también lo son; le darán indicadores (que publique en un blog, tenga un wiki con sus colegas, se comunique en facebook con sus alumnos, que publique en abierto, que no dé clases magistrales, que sus alumnos cooperen en el proceso formativo, ….) para que usted pueda sumarse al maravilloso mundo 2.0.

Es como si de repente entrara en su casa un experto en tecnología, ergonomía, medio-ambiente, diseño y además buen comunicador; seguramente le explicaría cómo es la casa actual, la que incorpora las últimas tecnologías, la que respeta el medio-ambiente, la que tiene un  ambiente anti-stress; quedaría con la boca abierta al ver cómo su nevera se conecta con usted a través de una red social para decirle que compre leche (queda poca), cómo su despertador le envía un aviso al móvil para recordarle que tiene que levantarse y  cómo sus televisiones planas conectadas a internet eligen la música, noticias y películas en función de su estado de ánimo (o sus planes)

Todo lo que le enseñan representa lo último en tecnologías, lo último en ambientes relajantes para que usted esté más cómodo, lo último en materiales ecológicos y lo último en diseño; sin embargo, aunque a usted le gustaría tener todo eso ¿cambiaría toda la casa?, pues depende:

Es posible que ya tenga muchas de las cosas que le han contado y cambiar la casa sería añadir alguna más.

También es posible que desee tener muchas de las cosas que le han contado pero no tiene suficiente dinero para adquirirlas o espacio para instalarlas.

Es posible que esté muy a gusto como está y no quiera incorporar nada nuevo.

Y también es posible que pueda adquirir alguna cosa de lo que le han contado; bien para cambiar una tecnología que ya tiene obsoleta (por ejemplo su nevera), adquirir una nueva (por ejemplo un horno microondas) o porque no le quede más remedio (la TDT).

Pues en innovación educativa pasa lo mismo; lo más común es la segunda y tercera opción; es decir cambiar a profesor 2.0 le supondría un gran esfuerzo o está satisfecho con la forma de llevar sus asignaturas y por tanto no ve necesario cambiar toda la casa.

Para ser profesor 2.0 no hace falta cambiar toda la casa, basta que cambie algún objeto, pero siempre por algún motivo; por ejemplo:

Para mejorar algo de lo que usted hace habitualmente. Es posible que con una tecnología 2.0 usted pueda mejorar un determinado proceso. A este tipo de cambio ayuda que su centro o entidad le suministre la herramienta, pero lo bueno de esto del 2.0 es que si no se la suministran la puede utilizar a través de internet. Un buen ejemplo sería incorporar e-publishing.

Para incluir algo nuevo que lo ve necesario, pero que antes no tenía. Por ejemplo hacer evaluación diagnóstica y formativa; seguro que usted ya sabía que si tiene información del alumno y le hace un seguimiento, puede mejorar el aprendizaje de sus alumnos. Es como el horno micro-ondas lo tenemos porque es útil y lo podemos comprar; pues ahora las plataformas e-learning incorporan funcionalidades para hacer este tipo de evaluación.

Para hacer algo totalmente nuevo, que le “obligan” a hacerlo. Por ejemplo la formación y evaluación de competencias; parece que tenemos que hacerlo, es como la TDT, nadie duda de que es un gran avance, pero tenemos que ponerla porque la otra ya no vale. La formación y evaluación en competencias es bueno, pero ahora mismo estamos teniendo algún problema para aplicarlas (es lo que tiene toda novísima tecnología que al principio da algún fallo).

 

Pues les animo a que avancen por el camino 2.0; es lo importante, que den un paso más si ya están dentro o que lo comiencen si aún no han entrado; que lo que incorporen les sea útil (para usted, para sus alumnos o para ambos).

Piense que nadie como usted sabe lo que tiene y las mejoras que le gustaría hacer; por tanto escuche a los expertos (les realizarán una “foto” de lo último  y podrá elegir más fácilmente), escuche a sus colegas que ya han incorporado alguno de esos objetos (le permitirá ver la utilidad real del objeto), valore el esfuerzo y necesidad que tiene de ese objeto (no gaste más de lo que merezca la pena pagar), vea si ese objeto lo pueden utilizar otros colegas y sus alumnos (cuando compra algo para la casa normalmente es para que lo disfrute toda la familia no usted sólo), decídase a incorporarlo y comparta esa experiencia.

No sea profesor 2.0; sea profesor 0.9, después 1.2., después 1.9 y después 4.0. Lo importante no es ser un profesor 2.0 lo importante es comenzar el camino y poco a poco arreglar su casa, mantenerla siempre en buen estado y abierta a incorporar lo nuevo-útil que vaya saliendo.

Evaluación e innovación docente

Todo a una carta

Todo a una carta

El sistema de evaluación tradicional; ése en el que los alumnos se “juegan” todo el curso a una carta es muy habitual y lo llevamos haciendo/sufriendo durante muchos años (por eso es tradicional).

Tiene la ventaja que está comúnmente aceptado (por alumnado, profesorado, padres y sociedad en general); el problema de las cosas tradicionales es que a fuerza de llevar mucho tiempo, las personas se adaptan a ellas (ya lo dijo Darwin: evolucionamos).

¿Que cómo nos hemos adaptado?; pues muy fácil:

El “humano-alumno” concentra sus esfuerzos académicos en prepararse para aprobar un examen y el resto de la sociedad le felicita por ello (Ya lo dijo Skinner:  los refuerzos son muy positivos).

Bien, dirán ustedes ¿dónde está la adaptación?; pues un examen se utiliza (perdón, se debería utilizar) para comprobar el aprendizaje que han adquirido a lo largo del curso, es  (debería ser) una herramienta;  la adaptación lo ha convertido en un fin: hay que aprobar el examen, como sea (incluso copiando).

Teniendo en cuenta esta adaptación hay una serie de cosas que son naturales:

  • Estudiar unos días antes del examen (para qué antes, si se nos va a olvidar).
  • Las tutorías se utilizan unos días antes del examen (que es cuando se estudia).
  • Unos buenos apuntes es la mejor herramienta que un alumno puede encontrar (es lo que se utiliza para estudiar unos días antes).
  • Si el profesor no aporta nada a los apuntes; o mejor dicho, a la consecución de aprobar el examen ¿para qué sirve? (mejor no perdemos el tiempo en sus clases).

El profesor es el dueño y señor de esa herramienta de poder que es la evaluación; si quiere puede poner un examen tan difícil que no aprueba nadie (desgraciadamente conozco algún caso) y si quiere puede hacer un examen más asequible.  Habitualmente, la dificultad de un examen no se pone por capricho, sino por lo que el profesor considera que deberían saber sus alumnos (hay veces que como el profesor se cree muy bueno, piensa que sus alumnos deberían saber mucho por haber bebido de sus sabias aguas).

Con todo esto de la formación por competencias, la adopción de paradigmas basados en el aprendizaje y demás renovaciones metodológicas estamos cambiando la evaluación; los cambios que solemos hacer son:

Abrir caminos para obtener puntos. Antes, para aprobar una asignatura se debía obtener más de un 5 en un examen; ahora los puntos pueden venir por varios flancos: por asistir a clase, por participar en un seminario, por hacer un trabajo en grupo, por el examen tradicional, etc. Todo esto es bueno, ya que flexibilizamos la forma de conseguir el aprobado y además no se lo juegan  todo a una carta.

Evaluación continua. Suele estar relacionado con lo anterior; es decir, utilizan los mismos caminos para obtener puntos, pero en lugar de hacerlo al final del curso, los podemos obtener a lo largo del curso. Este concepto está teniendo mucho éxito en cierto profesorado, ya que con la evaluación continua consiguen que sus alumnos vayan a clase.

Los cambios citados en los procesos de evaluación suelen ser considerados como renovación o innovación, ya que dan más flexibilidad al alumno y en cierta medida consiguen que los alumnos se la jueguen a varias cartas.

El problema de esos cambios es que no cambian la visión del examen: continúa siendo un fin no una herramienta; los alumnos siguen preparándose para aprobar el examen, la diferencia es que antes tenían que estar atentos en clase (o tener unos buenos apuntes) y ahora les obligan a trabajar en grupo, a preparar un seminario, a escuchar unas conferencias y como una vez me dijo un alumno “si para aprobar tengo que bailar una jota, pues la bailo”.

Lo que realmente hemos hecho es poner más evaluación sumativa y distribuirla a lo largo del curso. La evaluación sumativa es una herramienta que se utiliza para conocer y valorar los conocimientos que ha adquirido un alumno, en un determinado tiempo (al final del curso, o de forma periódica si es evaluación continua). Siempre que utilicemos esta evaluación los alumnos se prepararán para aprobar la evaluación, no para adquirir conocimiento, habilidades y capacidades (eso se hace cuando se trabaja).

Además la evaluación sumativa es un método ligado a los paradigmas docentes; en este tipo de paradigma el profesor suele tener contacto con sus alumnos, pero solo para transmitirles conocimientos, pero no para obtener conocimiento de sus alumnos. Me permito recordar (principalmente al profesorado de asignaturas donde no aprueba ningún alumno) que nuestro trabajo es formar, no soltar conocimiento y valorar si lo han adquirido; tenemos que ayudar a nuestros alumnos a adquirir conocimiento y para ello tenemos que tener información del alumno.

Usemos la evaluación diagnóstica (sirve para conocer los conocimientos que tiene un alumno antes de comenzar un determinado proceso formativo) como ayuda para planificarnos; usemos la evaluación formativa (sirve para conocer el progreso de un alumno ante unos objetivos concretos) como toma de decisión para ver qué recursos formativos utilizamos.

Pueden decir, y con razón, que la evaluación diagnóstica y formativa son difíciles de aplicar; es cierto, pero los paradigmas formativos centrados en el alumno requieren que se tome información de los alumnos, requiere la toma de decisiones y  requiere que se utilicen nuevos recursos.

Además les puedo asegurar que si se preocupa de obtener información de sus alumnos antes y durante el proceso de formación, se conocerá más a usted mismo (profesionalmente hablando) y le permitirá mejorar.

Los ordenadores (con capacidad para obtener información de forma automática de las personas, procesarla, tomar decisiones y realizar acciones), internet (con capacidad para tomar información en cualquier lugar y momento), los materiales on-line (una gran variedad de recursos formativos para utilizarlos con distintas estrategias formativas) y un profesor  que aplique metodologías centradas en el alumno podrá aplicar evaluación diagnóstica y formativa.

Si desea innovar en los procesos de evaluación, abra nuevas vías para que los alumnos puedan obtener puntos, utilice la evaluación también para obtener información de sus alumnos y tomar decisiones sobre los recursos a utilizar. No  permita que sus alumnos se la jueguen a una carta y más teniendo en cuenta que es usted quien les da y elige la carta.

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Exámenes finales; donde la innovación educativa se la juega.

Evaluación por competencias.

RENOVACIÓN DE CONTENIDOS ¿ES INNOVACIÓN EDUCATIVA?

fuente flickrcc

¿contenidos renovados?

Es bastante habitual que la consecuencia de introducir innovaciones educativas en las asignaturas sea la renovación de los contenidos; la renovación más habitual es la adaptación de dichos  contenidos a soportes informáticos; lo más común es:

  • Digitalizar imágenes y vídeos.
  • Hacer “Power Points”
  • Hacer pdf.
  • Pasarlo a soporte web en html.
  • Pasarlos a plataformas e-learning.
  • Hacer simulaciones con programas especializados.

La mayoría de los programas de innovación educativa de las universidades y centros de formación financian (de forma escasa) la adaptación de contenidos a plataformas e-learning; lo mismo que hace dos décadas se financiaba la digitalización de imágenes y vídeos.

En la renovación de contenidos hay bastante debate sobre si se puede considerar innovación educativa o no; por ejemplo, una persona que construya unas presentaciones a través de ordenador de sus clases ¿está haciendo innovación?

  • Desde el mundo que a veces conforman el profesor, el aula y los alumnos; estará innovando si es la primera vez que lo hace.
  • Ciertamente ninguna revista, ni congreso ni seminario le invitaría a realizar una comunicación sobre su trabajo; ya que hacer un “power point” no se considera innovación a nivel general.

Lo cierto es que para considerar si la renovación de los contenidos es o no es innovación, nos tendremos que fijar en la función que conseguirá la renovación de los contenidos; no en la tecnología o en el formato en el que vamos a adaptar esos contenidos.

Algunas renovaciones de contenidos que se consideran innovación son:

E-publishing. Su misión es organizar, clasificar y facilitar el acceso de los recursos utilizados durante la formación, sea presencial, a distancia o mixta. Aunque en muchos contextos se considera e-publishing el subir contenidos a una plataforma e-learning, ésta no será innovación si no cumple la misión antes enunciada. Hay toda una ciencia y técnica para clasificar y organizar los contenidos en función de su tipo, misión, objetivo formativo, etc.

Simulaciones. Hacer simulaciones suele ser un proceso complejo, lento y caro; sin embargo hoy en día hay multitud de software que permite reducir la complejidad y lentitud del proceso. Las simulaciones suelen tener dos objetivos:

  •  
    • Facilitar la comprensión de un proceso complejo.  Suelen ser simulaciones fijas y siempre las mismas.
    • Experimentación y descubrimiento por parte de los alumnos. Suelen ser simulaciones donde se pueden cambiar ciertos indicadores. Estas simulaciones sirven tanto para explicar conceptos difíciles (de la mano del profesor) como para experimentar (por profesores y alumnos). Por tanto este segundo tipo de simulación es la que se considera innovación; ya que es muy exportable a otras asignaturas y contextos donde sea necesaria.

 

Secuenciación e intercambio de contenidos/acciones. Se trata de que un contenido que normalmente se utiliza como “apunte” se pueda transformar para guiar al alumno en una serie de acciones, a través de las cuales adquiera habilidades y fomente el auto-aprendizaje. Ejemplos de este tipo de innovación son:

  •  
    • WebQuest.
    • Caza del tesoro.
    • Blogs y wikis pero con la misión  especificada en este apartado

Este tipo de contenidos sirve para realizar procesos a distancia y de auto-aprendizaje.

Sistemas cooperativos orientados al recurso. Se trata de que se compartan recursos por las personas que habitualmente los utilizan; es muy similar a las redes sociales, pero en lugar de orientarlas a las personas se orientan a los recursos. Ejemplos de este tipo de innovación son:

  •  
    • Centros de recursos compartidos por profesorado de una misma área de conocimiento.
    • Centros de recursos compartidos por profesores/alumnos de una misma asignatura.
    • En general cualquier sistema que comparta recursos útiles para los usuarios, aunque trascienda del área de conocimiento o asignatura; por ejemplo un centro de recursos sobre innovación educativa.

 

La renovación de contenidos es un elemento innovador clave en el proceso de formación ya que metodologías nuevas, tecnologías nuevas y paradigmas nuevos  requieren nuevas formas de estructurar y presentar los contenidos; cuando renueve contenidos hágalo buscando el cambio, la innovación, la participación del alumnado; no lo haga por una moda informática.

PUES SÍ, AUNQUE SAQUES EL DOCTORADO HAY QUE DAR CLASES

A mi lado una señorita decía a su interlocutora: “..pues he sacado el doctorado y pensaba que ya no tendría que dar clases, creo que lo voy a dejar; tengo que coger el coche para ir a la universidad y además las clases que tengo que dar son de temas que no me gustan; las clases se hacen por vocación y con temas que te gusten…” La conversación continuó con otros temas, pero lo que cito es real

Imagínense ustedes  en el contexto que desarrolló (o desarrolla) su trabajo esa persona; evidentemente es un contexto de investigación, donde lo  importante es la investigación, no la docencia. Una persona que comience a trabajar en ese contexto verá que tiene que seguir una serie de pasos para conseguir una plaza: primero el doctorado,  después la acreditación, después la plaza, después…… Es lógico que las personas que “crezcan” en ese contexto, la docencia la vean como un “imperativo legal”, como un acto que hay que hacer para alcanzar la meta. Dicho de otra forma la meta no es la docencia, la meta es la investigación.

Para un futuro profesor universitario la meta debe ser la docencia y la investigación; si tiene mucha suerte, la investigación y la docencia serán sobre un mismo tema, y si no tiene suerte, la docencia versará sobre unas materias y la investigación sobre otras.

El sistema legal español prima la investigación (es indiferente que sea sobre los temas que se imparte docencia) durante todo el camino necesario para llegar a formar parte del profesorado universitario, también lo es para progresar una vez obtenida la plaza de profesor.

Alguien podrá decir ¿y qué hay de malo en que se prime la investigación?, ¿no dicen que la investigación es el principal motor para salir de la crisis?; pues es acertado que se prime la investigación.

Esto sería comprensible si no fuese por dos detalles:

Porque la docencia no se tiene en cuenta para nada; no sirve ni para obtener la plaza ni para progresar en el cuerpo docente.

Porque realmente no se prima los resultados de la investigación sino la publicación de la investigación en revistas de impacto.

 

Así pues es lógico que los contextos universitarios, donde hay jóvenes que quieren desarrollar su carrera, la visión y orientación sea en una primera fase en la investigación y en una segunda fase la publicación; dejando la docencia completamente relegada, como una actividad que se endosa a los recién llegados o a los que hacen méritos para ser investigadores.

Tengo que decir que para evaluar los méritos de una persona, la publicación en revistas de impacto es selectivo; todos quieren publicar en revistas de impacto, pocas personas lo consiguen; por tanto es un indicador válido (de lo que sea).

Sin embargo la docencia es fácil, cualquiera puede ser docente, con los actuales métodos no hace falta ni tan siquiera saber del tema que se imparte clase ¿exagero?

El profesorado con vocación, el que se preocupa de innovar, el que piensa que la docencia es la meta dirá que exagero, que no sé lo que digo y será capaz de dar 1000 argumentos para demostrar que estoy equivocado.

Bueno, pues ahora pensemos en esas asignaturas donde el profesor imparte una lección magistral (incluso hay profesores que leen los temas), donde se dan unos apuntes, donde se resuelven problemas y donde finalmente se hace un examen tradicional (tipo memorístico y de resolución de un problema); creo que cualquier titulado universitario podrá impartir docencia de esa forma, sin ninguna preparación previa en pedagogía, tecnología educativa, metodologías formativas, métodos docentes, paradigmas de aprendizaje,….

Por todo esto urge que tomemos en serio la docencia, que la analicemos, que seamos capaces de establecer indicadores sobre metodologías, tecnologías, paradigmas, conocimientos e investigaciones del propio profesor en la temática que imparte docencia.

Tenemos que crear la profesión del docente, tanto para los que desean iniciar camino en la universidad como para los que ya estamos en ella; mientras no seamos capaces de hacer eso, la dedicación a la formación no será más que una vocación para los más afortunados o una cuestión de suerte (universidad cerca de casa y asignaturas que le gustan) para los que su vocación sea la investigación.

Escuela 2.0. Un debate siempre necesario, pero ahora urgente.

SOLO TECNOLOGÍA

TECNOLOGÍA

Ya está confirmado el plan de gobierno para la dotación de tecnología en los centros educativos, con medidas tan llamativas como la dotación de un ordenador por alumno a cada niño de primaria.

Los medios de comunicación han reflejado la noticia y han preguntado  principalmente a dirigentes de asociaciones de internautas y a sindicatos. Lo que se transmite a la sociedad no dice mucho, que unos ponen alguna pega, que otros están favor y que hay matizaciones como el caso del software libre frente al privado. Tanto las asociaciones como los sindicatos son representantes de nuestro sector, por tanto hacen bien los medios de comunicación en consultarles.

Mucho más abajo, en las catacumbas del mundo informativo, hay un debate bastante profundo (que se note que estamos en las catacumbas), interesante, serio y con rigor; es el debate de los bloger@s, Wiker@s, twiter@s, sociatas (por eso de las redes sociales) y más e-fauna; no tenemos representantes sociales porque nosotros somos el sector (o al menos parte de él) nos movemos en el e-espacio, ese al que parece que la medida anunciada por el gobierno quiere que lleguen nuestros alumnos, comenzando por los de 5º de primaria. Toda la e-fauna ha trabajado: unos con opiniones, otros con comentarios, otros con datos, otros haciendo un excelente trabajo (como el de Guida  o el de Pedro Jiménez) de recopilación y movilización(en casos como éste, uno se siente orgulloso de pertenecer a la e-fauna y moverse por las catacumbas).

 Cualquier persona que haya escuchado el plan del gobierno le parecerá bien, ¿a quién le va a parecer mal que el gobierno dote de recursos al sector educativo?, ¿a quién le puede parecer mal que a nuestros hijos, que queremos lo mejor para ellos, les modernicen y les preparen para la “vida moderna?, ¿a qué viene tanto debate, objeciones y si pero…..?

Me gustaría explicar la razón por la que es muy importante el debate, matizaciones y recomendaciones que se están dando al plan desde el e-espacio (ese que dicen fuentes del sector editorial que el profesorado no conocemos).

Utilizaré un símil.

La educación es como un niño enfermo, en todos los países pasa lo mismo, la educación no va bien y se hacen esfuerzos para curar la enfermedad; en nuestro país, el niño está enfermo, pero más enfermo que en el resto de Europa, ¿por qué?, pues:

  • Los que abandonan (no completan) la educación secundaria de la segunda etapa son el 31% (la media europea es el 14%).
  • Solo hay un país que está peor que nosotros.
  • Comparado con el 2002 somos el único país que aumenta el porcentaje, el resto disminuye

Bien, parece que el diagnóstico no es bueno, es muy malo: tenemos al niño más enfermo que la media europea y además empeora, mientras que el resto mejora. Dirán ustedes, pues la medida del gobierno es una solución, está bien que haga algo. Antes de opinar continuemos con los datos.

  • En 2007 se tenía una media de 6,6 ordenadores por alumno. No está nada mal, incluso esa media seguro que ha mejorado en 2009.
  • Tenemos un gasto por alumno de 28,2 en las instituciones formativas públicas. La verdad es que no sé qué significa el 28,2 pero somos el segundo  país de la unión europea que más gasto tenemos por alumno.
  • Tenemos una media de 11,3 alumnos por profesor (estamos en la media europea) pero a mi modo de ver es una tasa muy aceptable.

(Nota. Todos los datos se han tomado del informe Datos y Cifras curso escolar 2008-2009 editado por el Ministerio de Educación).

Resumiendo, que tenemos el niño enfermo, que le dedicamos recursos (ordenadores, dinero y profesorado), incluso más que la media europea, y sin embargo EMPEORA.

Es posible que algún lector ya esté convencido que debe haber debate, no parece que las tecnologías sean la causa ni de la enfermedad ni del empeoramiento; por tanto, hay que reflexionar un poco más. ¿Está convencido de que el debate debe ser más profundo que el que se nos ha mostrado en los medios de comunicación?, ¿No?, pues les daré una razón más, que a mi modo de ver es la más importante; por supuesto continúo con el símil.

Tenemos nuestro niño enfermo, empeorando; pero tenemos buenos profesionales, recursos y gasto por niño enfermo aceptable. ¿Qué hacemos?, pues como en todas las familias, los más allegados al niño tratan de curarle, esto es el profesorado y la familia. Unos y otros hacen lo que pueden para que el niño mejore.

Todo el profesorado quiere que el niño mejore, lo que pasa es que alguno no hace nada (los menos la verdad, pero “habeilos haylos”) porque cree que es el médico (gobierno) y los enfermeros (editoriales) quienes deben curar al enfermo, otros hacen todo lo que está en su mano hasta caer rendidos (el profesorado es la profesión que tiene más depresiones) y otros (cada vez más) les intentan curar aplicando recetas caseras  (innovación educativa, tecnologías, recursos didácticos, etc), esas recetas caseras las han realizado por su cuenta y con sus propios medios (algunas veces  nos dicen que está mal que por nuestra cuenta les intentemos curar, que eso es intrusismo; incluso nos llaman piratas. San Creative Commons protégenos).

La aplicación de las recetas caseras suelen dar muy buenos resultados; pero no curan al enfermo, ya que se aplican de forma temporal, sin continuidad ni coordinación.  Unos aplican una receta, otros otras, otros ninguna y otros aplican recetas que creen que son nuevas pero que ya se ha demostrado que no funcionan.

Existen mecanismos que coordinan y reconocen las acciones del profesorado (departamentos, jefe de estudios, directores, inspectores, subdelegaciones, ministerios, ….) pero por alguna razón que no comprendo no saltan alarmas, las recetas les son invisibles;  es posible que como son recetas caseras no se les dé mucha importancia; incluso es posible que piensen que el profesorado hace las recetas para entretenerse, no para curar al enfermo.

No me resisto a matizarlo, la gran mayoría de las recetas las hemos construido en el e-espacio, ese que nos dicen que no conocemos (sí, ya sé que me repito, pero es que me sentó muy mal que “fuentes del sector editorial afirman que estamos en la prehistoria digital”)

Ustedes dirán ¿y el plan del gobierno? Pues el plan de gobierno es, continuando con el símil, que por fin viene el médico, con enfermeros (editoriales), técnicos (operadores de comunicaciones, fabricantes de ordenadores y de software) e incluso con un amigo que tiene dinero (la banca). Todos nos ponemos muy contentos porque vemos una oportunidad de que el niño, nuestro niño, mejore (sabemos que no se va a poner bueno en unos días), después de unos minutos de euforia nos dicen la solución que nos dan es dotar de más recursos, concretamente tecnología.

Los que han intentado curar al niño con recetas caseras, se extrañan y dicen, oiga que de infraestructuras, en términos generales estamos bien ¿seguro que esa es la solución?, el médico y sus cualificados acompañantes nos dirán que sí; pero además nos pueden decir (y con razón) que en cualquier caso esta medida no empeorará al enfermo, y eso es razonable.

Pero claro, también sabemos que el médico y todos sus acompañantes vienen de vez en cuando (es razonable puesto que el esfuerzo presupuestario no se puede hacer todos los años), así pues, si la medida no funciona habremos perdido otra oportunidad,  y esto significa que miles de niños no se curarán nunca y lo que queremos es curarles ya mismo.

Hay profesorado que ve muy bien la medida, ya que en el peor de los casos lo que nos están dando son  más ingredientes para hacer nuestras recetas; pero según mi modesta opinión, llevamos mucho tiempo haciendo recetas que dan resultados; pero sin coordinación, continuidad, seguimiento del enfermo (aunque se cambie de ciudad) no se cura al enfermo; al fin y al cabo son recetas caseras que aplicamos a un enfermo crónico que necesita al médico, a los enfermeros, al personal cualificado y al amigo con dinero.

Ahora bien, los que estamos todos los días con el enfermo, tratando de curarle, dedicando nuestro tiempo libre a hacer recetas, sabemos mucho del  enfermo puesto que ya hemos aplicado las soluciones que nos dieron los médicos junto a  sus cualificados y expertos colaboradores, sabemos lo que ha funcionado y lo que no ha funcionado. Lo que nos han dado, junto con lo que hemos podido conseguir  y comprar con nuestro dinero, hemos hecho cosas que han funcionado temporalmente.

¿Entienden ahora por qué no podemos conformarnos con la medida del gobierno?, ¿por qué queremos debate?, ¿por qué queremos que se nos escuche, aún sabiendo que no somos expertos analistas cualificados ni representantes sociales?  Seguro que lo entienden, simplemente queremos, entre todos, curar al enfermo; a nuestro enfermo.

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Escuela 2.0. es algo más que digitalización de contenidos, ordenadores y comunicaciones.

En estos últimos días se comenta mucho en “la Web” dos noticias: una es “El gobierno ultima un plan para dar un ordenador a cada niño de primaria” y la otra “Zapatero se lanza a la digitalización del sistema educativo”.

Parece que la idea básica, según las noticias,  es que se establece un “plan” para la escuela del futuro, escuela 2.0 o revolución para el profesorado.

No parece que aún esté ultimado el plan; pero según nos cuentan, se trata de dotar ordenadores (hasta uno por alumno) y la digitalización de los contenidos; según las mismas noticias todo se está haciendo de común acuerdo con editoriales, fabricantes de ordenadores, operadoras de telecomunicaciones y la banca.

Cuanto menos curioso; se está hablando con todos los que hacen “negocios” en el mundo educativo; las editoriales nos venden libros de textos (ahora CD,s ), las operadoras de comunicaciones nos proveen de comunicación (ahora más ancho de banda), los fabricantes de ordenadores nos venden ordenadores de última generación (de esos pequeños y baratos) y la banca (que supongo que preste el dinero para financiar todo eso).

Antes de seguir quiero dejar clara una postura: cuanto más se invierta en educación mejor; bienvenidos  sean los ordenadores, las comunicaciones  y los contenidos en soporte digital. Lo común de todo eso es que se puede comprar con dinero, así pues bienvenido sea el dinero.  Por tanto aplaudo el plan del gobierno.

Pero hay que tener cuidado. Es como si nos anunciaran que se ha construido un edificio donde se ubicará un futuro hospital; todos diremos ¡QUE BIEN!, pero si la inversión solo se queda ahí; es decir, no se dota al edificio de infraestructura hospitalaria ni de personal sanitario, pues diremos ¡QUE MAL!.

Pues bien, si la medida se limita a comprar ordenadores, digitalizar libros y aumentar el ancho de banda, es como si solamente se hace el edificio. Si hacemos caso a las noticias, lo que se va a hacer es el edificio; de todas formas tendremos que esperar a que el gobierno nos anuncie el plan.

También me gustaría hacer unos comentarios generales a ese posible plan, que a mi modo de ver pueden confundir a nuestra sociedad, y por tanto me gustaría hacer unas reflexiones:

La primera es que se anuncie que los que van a cambiar todo esto de la educación son precisamente los que hacen negocio con ella; pues la verdad permítanme dudarlo; no creo que arreglen nada por sí mismos. Que conste que si el gobierno propicia negocio lo veo estupendo, si además el resultado de ese negocio para la banca, operadores, editoriales y fabricantes se traduce en que dotan de tecnología a las escuelas pues fabuloso. Pero el dotarnos de ordenadores y tecnología (con su correspondiente formación, faltaría más) no significa que se cambie nada de metodologías, ni de resultados académicos, ni de cambio de rol entre profesorado y alumnado.

Básicamente se viene a decir que la escuela 2.0 es digitalizar los contenidos y dotar de tecnologías a los centros; pues sepan que eso no es 2.0; a lo sumo 1.0. Tener contenidos digitalizados y tecnología para acceder a los mismos es el comienzo del camino; de hecho la escuela ya tiene ordenadores, comunicaciones y contenidos digitalizados; parece que se nos va a mejorar todo eso; pues insisto que mejor para todos. Pero escuela 2.0 lo que significa es:

Escuela 2.0. Significa que el profesorado comparte los contenidos que han creado, o la información útil que disponen para hacer más eficaz el proceso de aprendizaje; esto no quiere decir que no se utilicen los libros (en texto o en CD), sino que además se debe clasificar, organizar, divulgar y utilizar los contenidos que han creado el propio profesorado y alumnado.

Escuela 2.0. Significa que se buscan métodos más participativos por parte del alumnado; principalmente para tres cosas: para que se motiven, para que vean la aplicación de lo que estudian y para que aprendan a aprender. Para eso no basta con hacer una experiencia aislada, hay que cambiar las metodologías y por tanto un cambio profundo en los métodos. Las metodologías no cambian porque se dote de más o menos ordenadores, ni contenidos digitales en lugar de libros.

Escuela 2.0. Significa que el profesorado y alumnado tenga una serie de capacidades y habilidades. Estas habilidades no se refieren a manejar la tecnología, sino habilidades cooperativas, participativas, de puesta en común de contenidos, de trabajo en equipo. Dotar de tecnología y formarnos en ella no tiene nada que ver con las habilidades que denominamos 2.0.

Escuela 2.0. Significa que tenemos materiales y metodologías para atender la diversidad de todo tipo. Por ejemplo, un niño de primaria que vaya mal en matemáticas debe tener un programa de actividades con materiales desarrollados para ayudarle. Evidentemente no hay financiación para que existan profesores que atiendan a cada caso de forma personalizada; pero a través de técnicas 2.0 (concretamente evaluación diagnóstica y formativa) se puede tener de forma virtual un asistente personal para cada caso. Los sistemas on-line transmiten información al profesor para que pueda comparar fácilmente y rápidamente el progreso.

Escuela 2.0. No tiene nada que ver con el software libre o privado ni con la formación del profesorado en las tecnologías. Evidentemente si se utiliza software libre mejor que el privado; la formación en tecnología también es obvio. El software libre y la formación del profesorado es necesaria pero tanto para la Web 1.0 como para la Web 2.0.

 

En definitiva, que Escuela 2.0. es mucho más que digitalizar libros y ponernos más y mejores medios tecnológicos, sustituir software libre por privado y formar al profesorado en cómo se conecta uno a internet. En el plan anunciado hay una base (la infraestructura tecnológica); pero por sí sola no hará nada, hacen falta más cosas (que no más dinero).

En una de las noticias se recoge una frase atribuida a “fuentes del sector del libro” “El sector editorial está mucho más preparado que el sistema educativo, que está en la prehistoria digital”. ¡TOMA YA!, pues sepan que el sector educativo no está en la prehistoria digital; de hecho podríamos hacer un reto: Comparar cualquier tema de un libro de texto de primaria con una colección de recursos on-line que hayan realizado distintos profesores; veríamos quién está en la prehistoria digital.

De todas formas digitalizar el libro está bien, por lo menos nuestros hijos no van a tener que llevar esas mochilas cargadas de libros; que tanto peso para la columna no está nada bien.

Para finalizar comentar que yo prefiero el libro de texto a ese mismo libro en soporte digital. No se trata de estar en la prehistoria o en el siglo XXIII, se trata de que para estudiar es mejor hacerlo en un libro que en una pantalla.

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