Historia de la Informática Educativa; bueno, primero mi historia.
Abril 2, 2008
Cuando tenía 20 años era estudiante de informática en la Escuela Universitaria de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid; en aquel tiempo tenía la buena costumbre de leer cuantas revistas de informática caían en mis manos.
Recuerdo un artículo que planteaba que con el ordenador se podía enseñar a sumar; para mí eso fue un fuerte choque de ideas: en la universidad nos enseñaban que el ordenador podía hacer grandes cantidades de cálculos y en poco tiempo; sin embargo, aquel artículo planteaba que con el ordenador podíamos enseñar a otras personas a realizar esos mismos cálculos.
Durante varios días no dejé de pensar en ese planteamiento, utilizar el ordenador para enseñar a calcular en vez de utilizarlo para calcular. Se me ocurrieron algunas ideas y decidí escribir una carta al autor del artículo para comentárselas; al cabo de unas semanas me respondió animándome a trabajar en esa línea. Para estar seguro de lo que me decía en la carta acudí a mi profesora de inglés (profesora Marinela), mientras comentábamos lo que ponía en la carta llegó el director de la Escuela (profesor Mateo), se interesó por el tema y se ofreció para dirigirme el proyecto fin de carrera, que por supuesto versaría sobre la utilización del ordenador para enseñar.
Comencé a trabajar en el proyecto fin de carrera, no encontré prácticamente nada de bibliografía, ni mucho menos proyectos; se habían realizado algunas cosas en Inglaterra y Estados Unidos, pero poco más. Así pues, decidí desarrollar unidades didácticas (todo el curso de matemáticas para 7º de E.G.B., niñ@s de 13 años); una vez finalizado tenía que probar las unidades didácticas. En mi casa las probé con niños voluntarios (bueno los voluntarios fueron sus padres); durante los primeros meses no conseguí que aprendieran nada; pero después de muchos cambios un niño dijo “… ¿esto era lo que mi profesora Tomasa me quería enseñar?, pero que fácil es….“
Esa noche no dormí, “reprogramé” todas las unidades didácticas y al cabo de unas semanas tenía ultimadas las unidades didácticas, listas para ser probadas.
Busqué un colegio donde probar las unidades didácticas; fue una tarea dura:
Unos no tenían ni un solo ordenador, en aquel entonces se llamaban micro-ordenadores, y los más populares eran el Atari, Dragón o Spectrum (que tenía una memoria principal de 48 K).
En otros colegios eran los profesores quienes me miraban mal (al menos eso me parecía), me decían que una máquina nunca sustituiría al profesor, al principio pensé que estaban locos, no sabía muy bien a qué venía esa frase, ahora pienso que no les expliqué bien la idea.
Y en otros ni tan siquiera me recibían.
Al final, de nuevo acudió en mi ayuda mi profesora de Inglés (Marinela) y me gestionó el poder probar el proyecto en el Colegio Base de Madrid (creo que en aquel entonces su director se llamaba César García), no sólo se ofreció a probar el proyecto, sino que montó un aula de informática (con Spectrum); era la primera vez que veía tantos ordenadores juntos. Un ex-alumno de ese colegio trabajaba en IBM, y no sé cómo, consiguió conectar todos los ordenadores en red. El aula de informática y los programas educativos se utilizaron como refuerzo para los alumnos que iban mal en matemáticas (fue un buen planteamiento). Una vez realizadas las pruebas pude por fin acabar y leer mi proyecto fin de carrera (la verdad es que ya no mantuve relación con el Colegio Base; por tanto, no sé como finalizó aquella historia).
Recién finalizado el proyecto fin de carrera entré a trabajar en el Departamento de Matemática Aplicada y Métodos Informáticos de la Escuela de Minas (como informático, no como profesor). El director del Departamento era Carlos Conde y el director de la Escuela Francisco Michavila; ambos me animaron y ayudaron muchísimo a aplicar la informática educativa en la formación; resulta que la Escuela había organizado una semana sobre informática educativa, era la primera que se había realizado en España (al menos que yo sepa), me ofrecieron colaborar en la organización de la segunda semana (fuí el secretario del comité organizador), esa actividad me permitió conocer a muchas personas, bueno la verdad es que eran pocas, pero eran todas las que en aquel momento estaban trabajando en informática educativa.
Han pasado 25 años y desde entonces continúo en el mismo Departamento (ahora de profesor) y dedicándome a lo mismo, a la “informática educativa”.
Supongo que si alguien ha conseguido llegar a este punto de la lectura se preguntará ¿y para qué nos cuenta este hombre su vida?, ¿será la edad?, ¿se aburre?, ¿va a seguir con los próximos 25 años?.
Pues sí; mi idea es seguir con los 25 años y contarles la historia de la informática educativa, al menos la historia que yo he vivido; es un proyecto que siempre he querido realizar, pero que por falta de tiempo nunca he emprendido.
¿Y por qué publicarlo en un blog?, pues porque un blog no me exigirá una estructura tan rígida y formal como cualquier otro medio de comunicación; porque lo puedo enfocar desde un punto de vista personal, porque lo iré escribiendo poco a poco, sin compromisos de plazos y porque al publicar este post en el blog, asumo el compromiso ante los lectores de realizar esta actividad.
Parece mentira, pero el inicio de mi trayectoria profesional se la debo a 5 personas: Dan (el del artículo), Marinela, Mateo, Conde y Michavila. A una de esas personas (Dan) ni tan siquiera la conozco, a dos (Marinela y Mateo) he perdido el contacto y, afortunadamente, las otras dos (Michavila y Conde) continúan ayudándome.
Gracias a to2; mejor dicho, a tolos5.
Publicado por Angel Fidalgo
Hace unos meses se describía en un post dos enfoques para evaluar el trabajo en grupo:
En los últimos días he utilizado un símil para explicar cómo se ha introducido la innovación educativa en numerosas experiencias (principalmente universitarias); parece que funciona, que consigo explicar una situación que es difícil de transmitir, ya que hay dos visiones: una interna (desde el punto de vista del profesorado y alumnado que ha participado en la experiencia) y otra externa (desde el punto de vista de una persona que no ha participado en la asignatura).
Llevamos cientos de años utilizando las mismas metodologías formativas (basadas en paradigmas docentes); durante esos años ha evolucionado la tecnología (que la hemos incorporado); los contenidos (muchos de los cuales hemos contribuido a generar) y por supuesto ha habido cientos de planes estratégicos.
Llevo más de un año navegando por la blogosfera, leyendo cientos de post, relacionándome con bloger@s (virtual y presencialmente); incluso me he atrevido a organizar algún seminario sobre blogs; siempre he buscado la relación de los blogs con la formación.
Aproximadamente hace un año, durante una cena en un restaurante de Córdoba, una persona a la que acababa de conocer me comentó: “por lo que cuentas deberías leer a Vygotsky” ¡que buen consejo!, leer alguna de sus obras me ha abierto expectativas para innovar en la incorporación de nuevas metodologías; me gustaría compartir con ustedes algunos de esos conceptos que me han abierto el “camino”
En el post “
En la mayoría de los proyectos de innovación educativa se suele mezclar tecnologías, la mejora de contenidos y las metodologías basadas en el aprendizaje; sin embargo cuando se analiza la experiencia no se detecta que se haya renovado sustancialmente la metodología;
Una idea bastante extendida es que cuando un alumno accede a la grabación de una clase teórica a través de Internet, o en un DVD, o en su ipod y no digamos nada si es desde su móvil, está formándose en un paradigma basado en aprendizaje; es decir, centrado en el alumno. Veamos las justificaciones que se suelen argumentar:
El pasado mes de noviembre se clebró el seminario UNI-BLOGS, su objetivo fue analizar la aplicación de los blogs en el contexto formativo. Se organizó en torno a tres ejes: