Leer ayuda a tener ideas y a pensar

24 Abril 2009
La lectora

La lectora

No, amig@s lectores, no es el resultado de un estudio europeo, ni una encuesta entre los ejecutivos de las empresas más innovadoras, ni un análisis de los hábitos que tenían en la niñez las personas más brillantes del planeta.

Esta frase se la dijo el apuesto Gastón a Bella, en una escena de la película de Disney “La Bella y la Bestia”. No es que Gastón la estuviese adulando, es que pensaba que no estaba bien que las mujeres perdieran el tiempo en leer (ya que la lectura hacía aflorar ideas y a pensar por su cuenta), tenían que hacer cosas más importantes; además no comprendía cómo una persona era capaz de leer en un libro sin dibujos, a lo que Bella respondía que así se utilizaba la imaginación.

El profesorado  está claramente influenciado por Bella, piensan que leer un libro ayuda a tener ideas, a pensar y además si no hay dibujos hace que trabaje la imaginación. Por eso cada poco tiempo mandan a sus alumnos leer un libro (por supuesto sin dibujos)  y hacer un resumen.

Leer un libro y hacer el resumen ¿lo recuerdan?. Nunca olvidaré ese tranquilo y relajante momento que surge en una noche de invierno, al lado de la chimenea (lo de la chimenea es licencia poética, ya que en mi casa había una estufa) al leer un buen libro. El problema es que el libro que te tocaba leer no tenía dibujos, era un rollo y además yo lo que quería era ver la tele (que en mi casa la acababan de comprar); o sea que yo estaba influenciado por el apuesto Gastón; no por lo de las mujeres (no sean mal pensad@s) sino porque pensaba que había otras cosas más importantes que hacer.

La mayoría de nuestros jóvenes adolescentes, creo que siguen influenciados por el apuesto Gastón, tampoco por lo de las mujeres; sino porque piensan que hay otras cosas más importantes que hacer que leer un libro sin dibujos.

Pero hay una gran diferencia entre mi situación como adolescente con la actual; ahora tienen Internet, basta dedicar unos minutos para tener el resumen del libro que se desee; pero no sólo el resumen: debates, interpretación, comentarios, reflexiones, etc.

Un alumno de 14 años me decía que era muy fácil hacer resúmenes de los libros; pero que había una profesora que los buscaba por internet, y si coincidía te suspendía. Se quejaba de que había que leer el resumen y hacer una versión parecida pero no igual.

Bien por la profesora, al menos hace que sus alumnos tengan algo de creatividad; tienen que leer algo que ha escrito otra persona, cambiarlo y pasarlo como propio (que por cierto, adquirir esta capacidad les será muy útil en el futuro, ¿quien no conoce a algún colega que ha hecho lo mismo pero con un artículo, trabajo,…?).

Con este post no pretendo reflexionar si hay más alumnos que leen el libro y hacen el resumen que los que lo copian, únicamente me sirve para ilustrar que la inclusión de las tecnologías educativas en la formación, muchas veces exigen cambios metodológicos, o al menos conocer muy bien cómo no se deben utilizar esas tecnologías.

Desde los inicios, los humanos hemos buscado herramientas que nos hagan la vida más fácil, los ordenadores no nacieron como una herramienta educativa, sus primeras aplicaciones eran la realización de cálculos matemáticos (lo hacían mucho más rápido y sin equivocaciones que cualquier otra máquina existente).

En este sentido no podemos reprochar nada a nuestros “Gastonianos” alumnos, utilizan el ordenador para mejorar el rendimiento (en unos minutos tienen el resumen).

El profesorado debe conocer lo que la tecnología puede dar de sí, para conocer tanto su mal uso como su buen uso.

Si conoce el mal uso (buscar resúmenes por internet), sabe que como mucho conseguirá que sus alumnos hagan una adaptación de otro resumen existente; si conoce el buen uso puede optar por otras opciones; por ejemplo crear una red social educativa para que los alumnos comenten pasajes del libro interesantes, opiniones, discusiones, ideas que le surgen del libro o de determinado episodio, y además si el profesorado participa en esa red, pues mejor.

Voy a parafrasear a mi buen amigo Enrique Rubio “el profesorado 1.0 debe conocer las capacidades de sus alumnos 2.0″ o los “Bellesianos”  tenemos que conocer a los “Gastonianos”.


Historia de la informática educativa. EAO, CBT, CBL, CAI, CAL, ICAI, ITS muchas siglas y pocos procedimientos.

17 Abril 2009

 Este post forma parte de una serie que trata de describir una crónica sobre la historia de la informática educativa, narrada a través de mis propias vivencias; de momento he escrito los siguientes post:

  1. Historia de la informática educativa; bueno, primero mi historia.
  2. El comienzo. La maquina de enseñar de Skinner.
  3. La programación Ramificada de Crowder.
  4. Los modelos heurísticos de Thomas A. Dewy y Simon Papert.
  5. EAO, CBT, CBL, CAI, CAL, ICAI, ITS muchas siglas y pocos procedimientos. (este post)
  6. El multimedia educativo. Una revolución en la historia de la informática educativa.
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Es natural que si comienzas a trabajar en algo nuevo, lo primero que hagas es tratar de ubicarlo en algún conocimiento ya existente. Actualmente, con internet, basta con dedicarle unos pocos minutos para que aparezca ante tí y a través de tu pantalla un verdadero mar de conocimientos, conceptos, experiencias, consejos y personas relacionadas con lo que quieres hacer, el problema no es el conocimiento sino como navegar (y pescar) dentro de ese mar.

A principios de los 80 no era tan fácil encontrar conocimientos, sobre todo si era un tema novedoso. Tenías que acudir a los centros de documentación (la verdad es que en esta tarea una persona que me ayudó mucho fue Pedro Manuel Aguado) y buscar en artículos de revistas especializadas. Después de mucho buscar y leer me enteré de:

Que en España la ciencia que estudiaba la aplicación de los ordenadores en la formación se denominaba E.A.O (Enseñanza Asistida por Ordenador) término tomado del francés E.A.O (Enseignement Assiste par Ordinateur), también que en el mundo anglosajón había más denominaciones como:

C.B.T. Computer Based Training. C.B.L. Computer Based Learning. C.A.I. Computer Aided Instruction. C.A.L. Computer Assisted Learning. I.T.S. Intelligent Tutoring System. I.C.A.I. Intelligent Aided Instruction.

Pero como yo estaba en España y dominaba más el francés que el inglés, me decidí por utilizar el término E.A.O y C.A.I. que eran los que consideraba más equivalentes.

Al poco tiempo me dí cuenta que  bajo la denominación de E.A.O. se podía hacer cualquier cosa que fuese capaz de establecer una relación (o presunta relación) entre un ordenador y un proceso de formación, a mi modo de ver este hecho fue el principal impulsor del fracaso de la enseñanza asistida por ordenador. Me explico:

En una ocasión, en un gran centro comercial, se anunciaba a bombo y platillo la aparición de las primeras aplicaciones de EAO en castellano, se trataba de unos diskettes con la palabra EAO Matemáticas, EAO Ofimática, etc. El precio era de oferta (12 € pero a principios de los 80), haciendo un enorme esfuerzo mental, decidí comprar uno de esos EAO (lo de esfuerzo lo digo porque con 12 € tenía para comer una semana, ¡en el comedor de la Escuela claro!). Como un niño con zapatos nuevos introduje en el ordenador el disco y mi sorpresa fue monumental, no me lo podía creer, no sabía si reir o llorar. El famoso EAO no era más que un libro de texto (sólo texto) en el disco; por supuesto sin paginar, en monocromo (fondo negro y letras blancas) y sin “eñes” ni “acentos”. Después de dos tilas (por entonces no bebía cerveza), pensé en lo que iba a pensar cualquier persona sobre la EAO (también pensé en cómo iba a convencer al vendedor de que eso no era EAO y que me devolviera el dinero).

Aunque tengo muchas más anécdotas  similares (algún día las escribiré), la expuesta es un ejemplo de lo que en esos momentos se hacía por organizaciones sin escrúpulos o sin conocimientos sobre lo que era la enseñanza asistida por ordenador.

Los ejemplos y experiencias proliferaron y el que una persona comenzara a aplicar la enseñanza asistida por ordenador dependía de la suerte (buena o mala); era como una ruleta rusa, te podía tocar una experiencia que se ajustase a tus necesidades, una que no se ajustase o una que no tenía nada, absolutamente nada que ver con lo que era la enseñanza asistida por ordenador (estas últimas eran las más abundantes).

Yo la verdad es que tuve muy buena suerte, pero no en ver una aplicación concreta de EAO sino en conocer antes los planteamientos científicos de la EAO; dicho de otra forma, los post que preceden a éste. Conocer los planteamientos pedagógicos y cognitivos en los que se basaba la EAO me permitió saber si la aplicación era EAO o no; mientras que mucha gente veía un ordenador y formación (y por tanto según la definición era EAO) yo veía los planteamientos pedagógicos, los cognitivos, el modelo algorítmico o heurístico que utilizaba; por tanto al menos (y en muy poco tiempo) estaba perfectamente preparado para distinguir si la aplicación se podía utilizar en la formación o era simplemente marketing para vender (un mal producto). 

Por tanto el término EAO no me valió para clasificar las aplicaciones o productos que se autodenominaban de EAO, así que me hice mi propia clasificación, no con ánimo de “sentar cátedra” (ya que ni tan siquiera la expuse en ningún congreso hasta 10 años después de utilizarla) sino para ayudarme a mí mismo a desarrollar aplicaciones basadas en EAO.

En cada clasificación identifiqué la necesidad que satisfacía, el entorno de aplicación (hogar, aula, laboratorio…), el rol que tenía que hacer el profesor (asesorar, reforzar, coordinar,….), un proceso de actuación (guías prácticas para desarrollar y aplicar) y ejemplos (la mayoría desarrollados por mí mismo). Les cuento la clasificación que utilizaba.

Modalidades de EAO:

  • o Apoyo al profesor.
  • o Tutoría.
  • o Refuerzo.
  • o Ampliación.
  • o Herramienta.

A modo de ejemplo y de forma  breve les describo una modalidad; concretamente la de Apoyo al Profesor:

  • Necesidad que satisface:
    • Individualizar el aprendizaje atendiendo a la homogeneidad de conocimientos y a la velocidad de aprendizaje
    • Adaptar el aprendizaje al alumno.
  • Método de actuación:
    • Se realizan grupos reducidos con nivel de conocimiento similar
    • El profesor coordina las aplicaciones informáticas con el método tradicional y realiza seguimiento individual y grupal
    • e utilizan las funciones de simulación, práctica, control y estadística.
  • Rol del profesor:
    • Coordinación, supervisión y refuerzo.
  • Entorno de aplicación:
    • Laboratorio.

 

Conclusión.

Tuve la suerte que al poco tiempo de comenzar a trabajar en la informática educativa aprendí una gran lección, la de ver más allá de las siglas, de lo comúnmente aceptado. Aprendí primero a buscar los planteamientos científicos, a entenderlos y adaptarlos a mis propias necesidades (o primeros pasos que quería realizar) y después a interpretar las siglas.

Aún hoy continúo aplicando la lección, no doy mucha importancia a las siglas sino a los procesos en los que se basa; por ejemplo el famoso WEB 2.0. Muchas personas asocian Web 2.0. a los blogs, los wikis y las redes sociales; por tanto ven un blog en formación y piensan que están haciendo formación 2.0. (o e-learning 2.0); todos sabemos que tener un blog no significa que sea útil en el proceso de formación, ni que se esté innovando, ni tan siquiera que tenga algo que ver con la asignatura;  sin embargo, hay mucha gente que se acerca curiosa a ver qué es eso de la web 2.0. Si tiene suerte y ve una buena aplicación útil para él, probablemente aplique web 2.0 en sus procesos formativos y si la aplicación es mala o no tiene nada que ver con los planteamientos de la web 2.0, sencillamente dirá que eso de la web 2.0 es una moda que pasará pronto (esperará a la 3.0).

Aunque reconozco que dominar las siglas (no los planteamientos en los que se basa), sobre todo  las   que están de moda o de rabiosa actualidad, esas de las que se habla en las conferencias inaugurales de los congresos, o en los periódicos que anuncian la nueva revolución formativa , son útiles para algo: Para conseguir subvenciones.


Asignaturas de libre elección en la serie “Life”

31 Marzo 2009
Fuente Flickrcc

El lápiz

Este lunes comencé a cenar un poco tarde, estaba solo en la cocina y puse la tele;  en una cadena estaban emitiendo la serie LIFE. La temática de la serie y el argumento es lo de menos; pero había un conjunto de escenas, que se intercalaban en el episodio que me recordó, de una forma casi cómica, a las asignaturas de libre elección.

Antes de continuar, he de decir que casi todas las asignaturas que imparto son de libre elección; que las elegí porque así los alumnos que fuesen a mis clases asistirían por interés, no por obligación y un sinfín de razones más; pero que no quiero comentar por centrarme en la serie de televisión.

Primera escena. La respuesta de la audiencia.

El profesor está nervioso en el pasillo, se ve la puerta de su aula cerrada; se está preparando psicológicamente para afrontar que no haya alumnos en su aula: “un fracaso es sólo un paso para conseguir el objetivo”, dice.

Quién tenga una asignatura de libre elección recordará que cuando se cerró el periodo de matrículas se preguntaba ¿habrá alumnos?, ¿no interesará a nadie la materia que imparto?, ¿se reirán mis compañeros si no tengo alumnos?, ¿interesará mantener la asignatura si no hay alumnos?.

Segunda escena. El comienzo y la incertidumbre.

Entra en clase y está a rebosar; completamente llena, un gran suspiro y un gesto de alegría se mezclan en su cara; los alumnos están esperando totalmente en silencio, todos tienen su ordenador portátil y atentos a que el profesor comience la clase.

Comienza las presentaciones.  Mientras habla, todos los alumnos escriben en el portátil (a  la misma velocidad y con las mismas pausas); las pausas coincidían con el asombro del profesor ante la situación de los alumnos, que  era tal que le impedía seguir hablando.

Hace poco tiempo en una conferencia escuché la frase “¿están los ejecutivos 1.0 preparados para gestionar a trabajadores 2.0?”; pues aquí pasa algo parecido, los alumnos están más acostumbrados a manejar tecnologías 2.0, al menos más que el profesorado; esto al principio nos puede causar una cierta preocupación, que se puede traducir en una cierta incertidumbre.

Tercera escena. El interés de los alumnos (¡Genial!)

Aún sin acabar de presentar la asignatura, una alumna le dice: “oiga,  ¿ en esta asignatura se aprueba o se pone nota?” (o algo parecido). El profesor le dice que se pone nota, a lo cual la alumna cierra el portátil, se levanta y sale de clase; le sigue la mayoría de alumnos, de unos 30 alumnos se quedan 3.

Recuerdo que presentando una de mis asignaturas  comenté los laboratorios que había que hacer, los trabajos, las actividades,… varios alumnos se levantaron y se marcharon. Posteriormente me enteré de que había bastantes alumnos que iban a varias asignaturas y se matriculaban de la que menos esfuerzos requería para aprobar; había una asignatura que sólo por asistir aprobaban; el resto de asignaturas que estábamos en el mismo bloque se quedaban sin alumnos, varias asignaturas no se llegaron a impartir.

Cuarta escena. Qué hace una persona como yo en un lugar como éste (para que el profesor vaya al psiquiátrico).

De las tres personas que quedan en su clase; una asiste porque quiere conseguir un récord: “asistir a todas las clases en las que se ha matriculado”; otra persona porque tiene un proyecto secreto relacionado con la asignatura, pero como es secreto ni habla de ello ni hace caso al profesor;  ya que no le cuenta nada relacionado con su proyecto secreto y la tercera persona está  porque quiere aprender una cosa de la asignatura que en la asignatura no se enseña (parece que es ilegal).

Esta escena clava la desesperación del profesorado (principalmente de las asignaturas obligatorias y troncales) cuando ve que los alumnos no hacen caso, no les importa ni la asignatura ni lo que dice el profesor.

Quinta escena. Una solución real y un final feliz

El profesor les cuenta la vida que ha tenido, ésta muestra que tiene una gran experiencia en la asignatura que imparte (la ha aplicado en la vida real, con éxitos y fracasos); los 3 alumnos cambian de actitud al comprobar que el profesor les puede contar algo útil. El profesor se da cuenta y en un estado de euforia dice “saquen los lápices, les voy a enseñar”; un alumno dice ¿lápiz?, nadie nos dijo que trajéramos un lápiz.

Lo he dicho en varios post anteriores; además de aprobar, un alumno quiere que el profesorado le enseñe algo aplicable, que sirva para algo en el mundo real. En este caso la propia experiencia del profesor sirvió para que los alumnos pensaran que les iba a enseñar algo aplicable.

Lo del lápiz está cargado de una simbología donde predomina el trato personal al automatizado. ¿Paradigmas centrados en el aprendizaje frente a los centrados en la docencia?.

La verdad es que me divirtió la secuencia,  ya que ponía un punto cómico a una situación bastante real y habitual en nuestra universidad. O el guionista fue profesor y se vengó, o los productores de la serie consultaron a un profesor/a que imparte asignaturas de libre elección.


Evaluación por competencias

21 Marzo 2009
Competencias de trabajo en grupo

Competencias de trabajo en grupo

Cuando estaba estudiando en el instituto, tenía un profesor que cada vez que un alumno escribía en un examen o  en un ejercicio una “burrada” decía: “es que el papel lo aguanta todo”; esta máxima se puede aplicar a cualquier situación de cambio; una cosa es lo que se ponga en el papel y otra lo que se hace.

Todo esto viene a cuento de que hay muchas asignaturas que en su programa incluyen una planificación del aprendizaje basado en competencias; sin embargo, cuando te metes en la asignatura, éstas no están, o están muy escondidas; tan escondidas que a simple vista cuesta encontrar las deseadas competencias. Otra característica es que si supone que hay competencias debería haber evaluación de las mismas, y esto tampoco existe.

Escribir una planificación de la asignatura basada en competencias, sin llevarlas a cabo, actúa como  un medicamento placebo, como un psiquiatra que nos ayuda a superar un mal trance, como un cigarrillo (para los que fuman) después de un momento de estrés,  como escribir en el mejor blog de viajes lo mal que te han tratado en tu agencia o, simplemente, como esa sensación que se obtiene cuando hemos hecho los deberes. Lo malo es que el que despeja su mente es el profesorado, ya que el alumnado es el sufridor de esa aparente doble personalidad del profesorado; lo cual es grave, ya que le puede causar trastornos severos y quizás una reacción adversa hacia el proceso de Bolonia.

¿Creen que exagero? Naveguen un poco por Internet y vean las planificaciones de cualquier nueva asignatura: nueva planificación basada en competencias, pero si continúan leyendo tienen los mismos contenidos, las mismas metodologías y los mismos métodos de evaluación que antes de adaptar sus asignaturas.

 Para ser más concreto me centraré en las competencias relativas al trabajo en grupo, que parece que son bastante importantes:

  • En el informe del Parlamento Europeo sobre competencias clave para el aprendizaje permanente, el trabajo en grupo se identifica como una capacidad para alcanzar la competencia de “aprender a aprender”.
  • En el informe ejecutivo sobre el profesional flexible en la sociedad del conocimiento (informe Reflex de la ANECA), la capacidad para el trabajo en grupo de define como una competencia requerida en el mercado laboral, y por tanto se debe afrontar en los procesos de formación.
  • Diversos autores asocian competencias clave al trabajo en equipo, como son el pensamiento analítico, la gestión del tiempo, toma de decisiones, gestión por objetivos, reflexión, comunicación y determinados valores cooperativos.

 

Parece pues, que al  trabajo en equipo, en grupo o cooperativo tiene una gran importancia por las competencias que conlleva asociados y por las referencias que al mismo se hace desde los ámbitos sociales, profesionales y académicos.

La mayoría del profesorado propone trabajos en grupo a su alumnado, ahora bien ¿Cómo evalúa las competencias derivadas y necesarias para la realización del trabajo en grupo?; la respuesta es sencilla; la gran mayoría del profesorado sencillamente no las evalúa, se basa en el resultado del trabajo en grupo, no en las competencias implicadas.

Este es un ejemplo de lo expresado al comienzo del post; una cosa es ponerlo en el papel y otra cosa es hacerlo. Si proponemos trabajo en grupo, tendremos que evaluar las competencias no el resultado (que por cierto no garantiza de que se haya realizado en grupo).

Les mostraré cómo realizo con mis alumnos la evaluación basada en competencias; para ello utilizo los elementos tecnológicos que ya comenté en un post anterior (recomiendo su lectura).

Competencias  de liderazgo

Hay varias características asociadas al liderazgo, para mí hay dos fundamentales: tener iniciativa y mover al resto del grupo.

Lo primero que hago es proponer temas de trabajo y que los propios alumnos creen los grupos y elijan tema. Todo ello a través del foro; los líderes (o coordinadores del grupo) son todos aquellos que tienen la iniciativa de elegir tema, proponerlo y pedir a los demás compañeros que se apunten al grupo.

Posteriormente, a través de un foro privado que tiene el grupo de trabajo, veo como ha coordinado, organizado y ha conseguido que el resto de los integrantes realicen sus tareas.

Tengo que decir, que siempre he dado la posibilidad a los coordinadores de que solo coordinen; pero lo cierto, es que además de asumir la tarea de liderazgo han participado como uno más dentro del equipo de trabajo.

También, en raras ocasiones, los coordinadores se ponen en contacto conmigo para ver cómo se resuelven conflictos extremos como, por ejemplo una persona que se niega a realizar su parte de trabajo.

Otro indicador importante es la organización del resultado final; se utiliza un wiki, pero en los foros ves como se organiza la puesta en común.

Competencias de eficacia.

Básicamente es la cooperación de los miembros del grupo para mejorar el resultado del trabajo final, así como el de sus compañeros.

Uno de los indicadores es la comunicación que se establece entre los miembros del grupo; si ha habido escasa comunicación, significará que cada uno se ha limitado a realizar su parte del trabajo; pero si hay mucha comunicación y analizas los mensajes te puedes encontrar con:

  • Personas que al buscar información de su trabajo han encontrado otra información útil para otros compañeros y se lo comunica al resto.
  • Ideas de mejora sobre las propuestas iniciales.
  • Debate sobre temas que abre una persona por una duda sobre su parte del trabajo.
  • Mensaje de ánimo y aliento cuando quedan pocos días para la fecha final.
  • Ofrecimiento para ayudar cuando la persona ha finalizado su parte de trabajo.

Competencias de responsabilidad  individual y participación.

Son fáciles de ver, se comprueba en el foro que se ha realizado la parte del trabajo.

Se observa las intervenciones que han realizado en los foros.

En el wiki se observa lo que ha introducido cada persona, el formato, ver si hay cosas repetidas, etc.

En su carpeta on-line se comprueban las referencias que han utilizado, los borradores, las versiones que han realizado de su parte del trabajo.

Este nivel se puede utilizar para dar una calificación personal al individuo.

 

Los  medios tecnológicos no son un mero adorno, me sirven para poder realizar la evaluación por competencias del trabajo en grupo. Habitualmente le dedico 5 sesiones de 5 minutos cada una; con esa dedicación puedo comprobar todas las competencias, seguir en tiempo real el trabajo y por supuesto ver el resultado.


La renovación metodológica como llave para cerrar puertas.

23 Febrero 2009

Hay una vieja anécdota relativa al comienzo del uso del proyector de transparencias (se proyectaba lo que se escribía en un acetato o transparencia); fueron varias universidades las que dieron cursos de cómo utilizarlo para complementar la exposición teórica, dando soporte y entramado a la exposición verbal.  Me contó un pedagogo que impartió uno de esos cursos que hubo un profesor que se entusiasmó con el nuevo “aparato”; al cabo de un tiempo el entusiasta profesor expresó a un estupefacto pedagogo cómo el proyector le permitía impartir el doble de teoría que en una clase normal, pasaba acetato tras acetato y no perdía tiempo en escribir en la pizarra. Este es un ejemplo de un mal uso de la tecnología, para ese profesor (mal profesor) el proyector de transparencias le permitía ir al doble de velocidad; no utilizaba las ventajas del proyector (que era complementar la exposición verbal para asentar algunos conceptos); hacía lo mismo que antes; pero peor.

 Hoy en día mucho profesorado utiliza los nuevos paradigmas docentes de igual forma que el profesor de la historia; para afianzar sus propios errores. Me explico, hay profesorado que a sus clases no van alumnos (no entro en la discusión del por qué de este hecho), en la evaluación continua han visto solucionados sus problemas.

 ¡Lógico dirán ustedes!, la evaluación continua se acompaña de paradigmas de aprendizaje para que los alumnos participen más en la asignatura, de esta forma los alumnos volverán a las aulas a trabajar,  a participar en el aprendizaje.

Gran error mis querid@s amig@s, esta “raza” de profesorado utiliza la evaluación continua para seguir haciendo lo que hacían antes; pero la evaluación continua la utiliza como mecanismo de coacción para que sus alumnos estén obligados a ir a sus clases; EL QUE NO VENGA NO APRUEBA, se pasa lista, se hacen controles periódicos sin avisar y se ponen deberes que tienen que llevar resueltos.

Genial, lo que se supone que debe servir para mejorar la formación, para que nuestros alumnos adquieran nuevas habilidades y capacidades, para que renovemos de una vez nuestros ancestrales métodos, sirven precisamente para no renovarlos y para obligar a tener un público cautivo. Seguramente esa raza de profesorado estará encantada de los nuevos métodos, no tengo tan claro que los alumnos compartan la misma idea.

¿Se imagina que uno de esos alumnos, a los que se les ha vendido que las cadenas se las han puesto las nuevas metodologías, caiga por su asignatura y le comente que va a utilizar evaluación continua?; seguramente le mirará como a su nuevo carcelero.       

Mi querido amigo Enrique Rubio, hace muchos años me contaba entusiasmado que internet servía para abrir puertas en el aula; decía “antes un alumno estaba condenado a estar entre cuatro paredes, a disposición de lo que el profesorado quisiera hacer y transmitir. Internet romperá esa barrera; ahora todo el profesorado sabrá que no puede encerrar a sus alumnos, éstos podrán aprender de otros lugares y personas”.

Bueno, pues obsérvese cómo siempre hay alguien que cuando le dan una llave que le permite abrir puertas a un campo de infinitas posibilidades, a un campo que le permite experimentar nuevos métodos y procesos, que le permite mejorar y renovar su proceso de formación; utiliza la llave precisamente para dar un par de vueltas  en sentido contario y cerrar su puerta, para que sus alumnos no puedan escapar de esas cuatro paredes, ¡encima se jactan de ello y  además creen que están innova

—————————————- Añadido el 26 de Febrero———————————–

 En el blog http://eclipsi.wordpress.com/  que lleva Jordi  hay un post titulado Dels murs a les pantalles  que al hilo de la película Entre Les Murs hace una reflexión sobre la dirección que debemos tomar respecto a la formación. Expresa la idea de que  la renovación de las metodologías no deben ser una herramienta para fomentar la jerarquía y el control. Aconsejo la lectura de este post ya que expresa de una manera más genérica la idea de cerrar puertas (o levantar muros)


¿QUIERES SER MINERO POR UN DÍA? Expominerales 2009.

11 Febrero 2009

Durante los días 6, 7 y 8 de Marzo, en la Escuela de Ingenieros de Minas de Madrid se celebra una feria de minerales denominada expo-minerales. En esta feria hay un conjunto de actividades gratuitas para niños de hasta 14 años; podrán visitar una mina situada en el centro de la ciudad de Madrid, identificar minerales, ver los minerales de uso habitual en el hogar, detectar minerales escondidos y buscar oro. También hay un taller de identificación de minerales para invidentes.  En definitiva, podrán ser mineros por un día y además llevarse minerales con los que ha trabajado en los talleres y por supuesto el oro.

¿Qué tiene que ver esto con la innovación educativa?

Visto de forma aislada, las actividades no son más que unas jornadas de divulgación para que adultos y niños se acerquen al mundo de la mineralogía; sin embargo, si lo vemos en un contexto más general veremos que es un proyecto que integra dos líneas de actuación: la innovación educativa y la gestión del conocimiento.

El proyecto al que me refiero se denomina “Mineral 2.0″ (sí, ya sé que no es un título muy original) y trata de integrar lo siguiente:

Conocimiento formal + conocimiento informal sobre mineralogía.

Profesionales + aficionados + estudiantes (principalmente de primera y secundaria).

Organizaciones relacionadas con los minerales (asociaciones, museos, eventos, fundaciones, colegios)

Municipios con patrimonio histórico minero.

 

Y todo ello ¿para qué?

Pues para hacer un cóctel con los conocimientos, personas, organizaciones y municipios, de tal forma que podamos prepararlo según los gustos del consumidor. En función de lo que desees realizar, la edad que tengas y para qué lo quieras utilizar el sistema buscará, organizará y te presentará todos los recursos que tenga disponibles.

¿Cómo conseguimos dar ese servicio personalizado?

La personalización se hace a través de herramientas de gestión de conocimiento; este sistema permite a partir de unas especificaciones de entrada (qué, quién y para qué) encontrar los recursos más útiles que disponga el sistema.

Los conocimientos los introducen las personas, las organizaciones y los municipios. Este conocimiento puede ser formal (por ejemplo el que introduce la Escuela de Minas) e informal (el que introduce un aficionado que ha salido al campo a buscar minerales).

¿Cuál es la estrategia para conseguirlo?

Es muy sencillo, por un lado mezclamos lo presencial con lo virtual. Por ejemplo:

A partir de los talleres de minero por un día, capturaremos el conocimiento para que otras personas que no hayan podido venir puedan participar de forma virtual en el taller.

A partir de los minerales que hayas encontrado, comprado o tengas en el colegio, podrás acceder a sus aplicaciones, características, minas, fotografías, comentarios, crónicas, consejos de limpieza, vistas de yacimientos, etc.

Y por otro lado los usuarios son benificiarios y constructores de la red. Por ejemplo:

Damos servicio a asociaciones de mineralogía: compartir fotos, divulgación sobre sus excursiones, recomendaciones y consejos entre socios, crónicas sobre sus viajes, documentación sobre los lugares que visitan, etc.

A cambio, el sistema puede utilizar parte de ese conocimiento para que un alumno vea de dónde sale tal mineral, fotografías de yacimientos, comentarios, y si lo desea, podrá hacer alguna excursión.

 

Cualquier proceso de innovación educativa debe integrar conocimiento formal e informal; personas profesionales (profesores)  + aficionados (padres u alumnos de cursos superiores) y alumnos;  organizaciones (colegio, hogar, museos, …) y lugares donde se pueda “tocar” ese conocimiento. Por supuesto, en los procesos de innovación educativa también se debe complementar e integrar lo presencial con lo virtual.

Aunque en este blog,  habitualmente hablamos de tecnologías y virtualidad, permítanme esta vez hablarles de “los presenciales” e invitarles a que participen en los talleres (yo estaré en el de uso doméstico de los minerales) enseñaremos cómo se hacía fuego, qué mineral utilizaban los romanos a modo de ventanas,  el que se utiliza para escribir,…

A medida que generemos recursos educativos, les iré dando cuenta de ellos en este blog.


El HÁBITO NO HACE AL MONJE: LAS TECNOLOGÍAS EDUCATIVAS, NECESARIAS PERO NO SUFICIENTES.

7 Febrero 2009

Dejen a un niño en una habitación a solas con unas tizas y una pizarra; el efecto será el mismo que si le dejamos ante unos caramelos. Estará encantado de garabatear la pizarra con las tizas. Ignoro qué tipo de atracción tiene una tiza y una pizarra para los niños; pero lo cierto es que se pueden pasar horas y si hay varias tizas y varios niños todos compartirán la pizarra.

Podemos afirmar que los niños “dominan” la técnica de utilizar una tiza para escribir en una pizarra; es más, les gusta enormemente. Sin embargo; que les guste, que sepan utilizarla y que la utilicen no garantiza que cuando sean un poco más mayores estén encantados de que el profesor les saque a la pizarra a realizar cualquier tarea.

Lo mismo ocurre con internet y las redes sociales; todos los adolescentes dominan redes sociales como tuenti, correo electrónico e internet en general; sin embargo, eso no garantiza que utilicen las redes sociales, internet y el correo para estudiar, trabajar con otros alumnos o realizar consultas didácticas con sus profesores.

Creo que la mejor forma de ilustrar lo que intento decir es a través de una escena de Bart Simpson. Para los que no conozcan al personaje de esta popular serie de dibujos animados, Bart es la antítesis de buen estudiante; según él su religión le impide hacer deberes, terror de todos sus profesores, que piensa que al final de curso si el libro está sin usar le dan puntos por buena conservación del material.

En una ocasión un profesor muy (pero que muy) innovador propone a sus alumnos quemar los libros; el alboroto en clase es tremendo, todos los alumnos quemando libros, saltando, gritando,..¿todos?, no todos no, Bart Simpson está sentado, con los brazos cruzados, con cara seria pero sin quemar los libros. El profesor, sus propios compañeros y quien escribe le observan perplejos y le preguntan: ¿Bart por qué no quemas el libro?, Bart responde YO NO HAGO DEBERES.

Pues eso, no es lo mismo utilizar tecnologías para el ocio que para “los deberes”. Que las personas dominemos ciertas tecnologías no significa que las utilicemos en tareas que no nos gusta realizar; quien no quiere hacer deberes, no los hará, independientemente que los tenga que realizar en un cuaderno, en un ordenador o a través de una red social.

Muchas personas piensan que por tener un foro los alumnos van a debatir, que por colgar los apuntes en internet los alumnos los van a leer, que por tener un wiki van a cooperar. Para innovar no basta con incorporar las últimas tecnologías en nuestras asignaturas; el profesorado que innova utiliza la tecnología para hacer más fácilmente cosas que hace, o para hacer cosas que sin ellas no podría hacer; es decir, la tecnología facilita su proceso de innovación, pero no es su proceso de innovación.

Hay una receta sencilla para innovar en la formación a través de las tecnologías.

  • 1. Pregúntese qué podría hacer para mejorar cualquier aspecto, por mínimo que sea, de sus tareas formativas con sus alumnos.
  • 2. Si los cambios que pretende introducir supone más trabajo para los alumnos; vuelva al punto uno. En caso contrario pase al siguiente punto.
  • 3. Compruebe (o pida información a colegas que ya tengan una cierta experiencia) si las tecnologías le pueden ayudar a realizar esas mejoras con sus alumnos.
  • 4. Incorpore esas tecnologías. Si necesita un curso para manejar las tecnologías, hágalo (hay muchos tutoriales al respecto); si necesita infraestructura a través de internet no se preocupe, hay cientos de productos que le dan de forma gratuita el servicio a través de internet (no necesitará ni autorización del centro ni de sus responsables académicos), utilice a los propios alumnos como indicadores del camino que debe tomar.
  • 5. ¿Sus alumnos han conseguido los mismos resultados académicos, pero trabajando menos?, ¿sus alumnos han conseguido mejores resultados, pero trabajando lo mismo que antes?. Entonces habrá innovado.

 

Ya sé que me dejo en el tintero otra opción que es ver lo que han hecho en otras asignaturas y tratar de incorporarlo. Este método también es eficaz; pero la receta que les propongo les permitirá:

  • Aprender de sus errores y aciertos.
  • Trabajar junto con sus alumnos para “pulir” el método.
  • Saber qué dan de sí distintas tecnologías; estará capacitado para identificar la tecnología que más se adapta a sus necesidades.
  • Fomentará sus capacidades de autoaprendizaje, descubrimiento y experimentación.
  • Tendrá la sensación de estar involucrado con sus alumnos en el propio proceso de aprendizaje.
  • Cada año mejorará su asignatura de forma progresiva.

Todo esto a usted le dará más trabajo, le supondrá más esfuerzo; por supuesto, no espere ningún reconocimiento por ello y cuando tenga completo el producto innovador le cambiarán de asignatura. Estará innovando.


Web 2.0, Web 3.0 y su influencia en la formación.

28 Enero 2009

Muchas personas me preguntan que si “eso de la web 2.0″ puede afectar al proceso de formación; algunas menos, me preguntan lo mismo pero con la web 3.0.

Me gustaría explicarlo a través de este post; lo voy a realizar comparando la web 1.0, 2.0 y 3.0 y sus posibilidades de aplicación en la formación; lo haré de forma conceptual.

 Primero. Tener claro unos pequeños conceptos.

Cualquier aplicación informática la podemos “descomponer” en tres módulos:

  • Contenidos. Son los contenidos de la misma: imágenes, textos, animaciones, videos,..
  • Funciones. Son las posibilidades (servicios y opciones) que ofrece la aplicación: reserva de billetes, buscador, navegador,…
  • Interface. El diseño de la aplicación, incluye tanto la apariencia de las funciones como la presentación de los contenidos.

Modelo Web 1.0.

web10

Los constructores de la aplicación informática hacían todo: ponían los contenidos, las funciones y el interface.

Se construía pensando en un público concreto (habitualmente relacionado por un área temática).

Los usuarios podrían navegar a través del inteface, acceder a contenidos y utilizar sus servicios y funciones. No podían hacer nada más, dependían siempre de los constructores.

Se competía para ver quién aportaba el diseño más bonito, los mejores contenidos (firmados); las funciones eran similares.

RELACIÓN CON LA FORMACIÓN.

Este modelo es muy similar al modelo basado en paradigmas docentes.

Se diseñan multimedias educativos, web educativas, etc. Cuando “colgamos” nuestros apuntes y materiales lo hacemos bajo este enfoque.

 

Modelo Web 2.0.

web20

 

Los constructores aportan las funciones, éstas suelen ser de cuatro tipos (y mezclas): blogs, wikis, redes sociales y sistemas de gestión de contenidos.

Los usuarios participan aportando contenidos; los constructores pueden aportar contenidos o no.

Los constructores suelen ser usuarios, eligen el diseño y éste está previamente definido (plantillas).

La principal novedad sobre la web 1.0 se basa en la colaboración entre las personas que son a su vez destinatarios y el aporte de contenidos a la aplicación informática.

RELACIÓN CON LA FORMACIÓN.

Es un modelo más adecuado para estructuras cooperativas, como el trabajo en grupo y la aportación de contenidos por parte del alumno.

Es un modelo que se adapta más a la situación actual donde se continúa con procesos basados en docencia (contenidos aportados por el profesor) y procesos basados en la cooperación (trabajos en grupo, seminarios, exposiciones, aportaciones de los alumnos, trabajos dirigidos, etc).

 

Modelo Web 3.0.

web30

Actualmente lo que conocemos como web 3.0 se centra más en las funcionalidades de la aplicación informática para hacerla más potente; por ejemplo, la inclusión de la web semántica para facilitar las búsquedas, la inteligencia artificial para hacer sistemas “más inteligentes”.

Esas nuevas prestaciones probablemente originarán nuevas funciones que hoy se intuyen, incluso otras nuevas.

RELACIÓN CON LA FORMACIÓN.

Probablemente, podamos aplicar la informática en tareas que hoy en día presentan cierta dificultad como la evaluación diagnóstica, evaluación formativa, tutorías inteligentes, etc.

Probablemente el aumento de las prestaciones de las aplicaciones nos permita poder aplicar paradigmas basados en aprendizaje a un coste razonable.

 Como conclusión

En resumen, que actualmente la  web 2.0 nos suministra productos que nos permitirían realizar trabajo en grupo de forma barata (en coste y esfuerzo), así como trabajo cooperativo con nuestro alumnado, y por supuesto con nuestros colegas.

Lo cual no significa que por utilizar una herramienta característica de la web 2.0, como por ejemplo los wikis, seamos capaces de hacer verdaderamente trabajo en grupo.


JUBILAR A TODO EL PROFESORADO MAYOR DE 45 AÑOS. UNA SOLUCIÓN PARA LA RENOVACIÓN METODOLÓGICA.

16 Enero 2009
fuente flickrcc

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Pues sí, esimad@s amig@s, eso fue lo que comentó un profesor en una reunión de trabajo para aportar ideas que permitieran la renovación metodológica.

La verdad es que no pude evitar reírme por la broma de mi compañero; pero al ver la expresión de su cara comprendí que iba en serio, no era ninguna broma.

Mi compañero pensaba que el profesorado más joven era más receptivo a la innovación y por tanto a la renovación metodológica. Con la edad se supone que perdemos esas ganas de renovación y cambio.

Pero para innovar hay que conocer la tecnología, tener experiencia en formación, haber sufrido muchos fracasos (y éxitos), conocer las metodologías antiguas y nuevas. Por tanto una persona estará más capacitada para innovar cuanto más experiencia tenga y por tanto más edad. Pero lo que sí tiene razón mi compañero es en las ganas de innovar; es decir, cuanto más experiencia tenemos más nos tienen que convencer para renovar las metodologías.

 Se lo voy a demostrar:

 ¿Recuerdan el cuento de Pedro y el Lobo?

Pedro era un pastorcillo que gustaba gastar bromas a sus paisanos, gritaba “que viene el lobo”; la primera vez que lo grito causó un gran alboroto, las personas acudieron a la llamada de Pedro (su capacidad de convocatoria le gustó); la segunda vez que dió el aviso pasó lo mismo; la tercera vez acudió menos gente y a partir de la cuarta ya no acudió nadie.

Sin embargo, un día vino el lobo de verdad, Pedro gritó y gritó pero nadie le hizo caso.

Todos sabemos la moraleja de este cuento: no hay que mentir o al menos no repetir la misma mentira más de tres veces.

 

No es la moraleja lo que me interesa destacar (habitualmente quien nos da la voz de aviso cree en ello), sino la capacidad de los paisanos de Pedro para acudir a la llamada, ¿Cuántas veces acudieron a la voz de aviso? 2 ó 3, a la cuarta seguro que acudió poca gente y a la quinta nadie.

 Si usted tiene más de 45 años pregúntese ¿Cuántas veces ha escuchado decir con fuerza e insistencia que “ahora es la oportunidad para la renovación metodológica”?

 Yo las voy a contar:

 

1.- Cuando apareció el ordenador personal. La aparición del ordenador podía ayudar a mejorar las metodologías y ciertamente era una oportunidad.

2.- Cuando apareció los CD-ROM multimedia. Los multimedia podrían ayudar mucho a la renovación metodológica y ciertamente podían.

3.- Cuando apareció Internet. Una auténtica revolución en todos los aspectos; ciertamente era muy útil.

4.- Con la aparición de la pizarra digital. Una buena herramienta para innovar.

5.- Con la implantación en la sociedad de la metodología 2.0. Muy útil para paradigmas de aprendizaje.

6.- Con el proceso de Bolonia en Europa y los procesos globales en el resto del mundo. Es cierto, Bolonia para Europa es una oportunidad.

 

Bueno, pues me salen 6 veces que he oído con mucha fuerza que hay que innovar; pero como en el cuento de Pedro y el Lobo, lo cierto es que no se innova.

Después de 6 voces de aviso, es lógico que cuando escuche la 7ª, 8ª y sucesivas sea escéptico y no me deje seducir por las voces, esperaré a ver el lobo antes de acudir a la llamada de Pedro; es decir, cuando vea que se renuevan las metodologías y sirve para algo, yo también lo haré.

Así pues, mi compañero tenía razón; si se jubilan a los mayores de 45 años (o mejor a mayores de 37) entonces los que quedan habrían oído muy pocas veces el grito de “ahora es el momento de renovar” y por tanto acudirían más prestos a la llamada. No digamos nada si a los que nos jubilen nos sustituyen por jóvenes de 23 años; el profesorado entero acudiría a la llamada.

 Si en el pueblo de Pedro se marchara toda la gente y acudieran nuevos pobladores, Pedro podría seguir gritando “QUE VIENE EL LOBO”.


¿Quién es el culpable de no aplicar la innovación educativa?

9 Enero 2009

fuente flickrcc

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2010 BOLONIA.

  • Menos de un año para converger con Europa.
  • Menos de un año para tener diseñadas las titulaciones por competencias.
  • Menos de un año para que nuestros alumnos adquieran competencias que les ayuden a:
    • Manejar las tecnologías características de la sociedad del conocimiento.
    • Dominar las metodologías cooperativas que tanto éxito tienen en Internet.
    • Adquirir habilidades de auto-aprendizaje que les preparen para el aprendizaje a lo largo de la vida.
    • Participar de forma activa en el proceso de aprendizaje.
    • Cooperar con compañeros y profesores en el desarrollo de la asignatura.
    • Asumir los nuevos roles que originará la formación basada en paradigmas de aprendizaje.

Pero….

¿Quién tendrá la culpa si no se consigue que los alumnos entren en Bolonia con las competencias y habilidades previstas?

¿Nuestros políticos? NO, ellos no tendrán la culpa, su misión ha sido acordar y planificar el programa de convergencia europea. Además lo han divulgado en sus respectivos países, formado comisiones que garanticen el cumplimiento de los criterios, la aprobación de los mismos y que se cumplan los plazos.

¿Nuestros gestores? NO, ellos se han encargado de poner orden “europeo” en sus respectivos dominios formativos; han habilitado cursos de formación, adquirido tecnologías, creado grupos de innovación educativa, premios, reconocimientos y seguido corrientes globales como la iniciativa OCW.

¿Nuestros directores de centros y departamentos? NO, ellos se han encargado de reformular las titulaciones, escribirlas, redactarlas en términos de competencias, repartir la docencia, asumir nuevos compromisos.

¿Nuestros alumnos? NO, ellos son sufridores, hacen lo que les dice el profesorado. Que el profesorado innova haciendo exámenes diarios (pues van a clase), que innova haciendo obras de teatro (pues se convierten en actores), que innova con clases a distancia (pues no van a clase).

¿Nuestra sociedad? NO, la sociedad está innovando en todos los aspectos. Desde el ámbito cultural hasta el social. Los hábitos y criterios de “popularidad” de nuestros más pequeños no se parecen en nada a los de hace una década. Cualquier rama del conocimiento o saber ha innovado enormemente; las actividades y herramientas de cualquier profesión hace 50 años no tienen nada que ver con las que hay actualmente.

¿Nuestro profesorado? NO, ellos han asistido a cursos de e-learning, metodologías basadas en el aprendizaje, el proceso de Bolonia, trabajo en grupo. También han participado en experiencias de innovación educativa o formando grupos de innovación educativa; además han asistido a múltiples jornadas de intercambio de experiencia, congresos y seminarios.

Pues parece que si no se consigue que nuestros alumnos tengan las competencias citadas al principio no será culpa de nadie (o de todos, según se mire).

Aunque suelo acabar los post en negativo, esto lo finalizaré en positivo.

¿Qué hemos conseguido hasta ahora?

Creer en la innovación educativa, sobre todo si se tiene en cuenta la definición de creer:

“Tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no esta comprobado o demostrado” (RAE 1ª acepción).

Ahora, en este último año tenemos que dar dos pasos:

Paso 1. Enviar a políticos, gestores, directores, alumnos, profesores y sociedad en general la definición de la palabra aplicar:

“Emplear, administrar o poner en práctica un conocimiento, medida o principio, a fin de obtener un determinado efecto o rendimiento en alguien o algo” (RAE, 2ª acepción)

Paso 2. Organizar, con la misma diligencia que lo organizado actualmente, cursos, seminarios, experiencias, estudios,.. de: aplicación de la innovación educativa.

Pienso que ya tenemos demasiados conceptos, medidas, principios, metodologías y paradigmas; ahora hay que obtener de los mismos un determinado efecto. Eso es lo que tenemos que conseguir.