Evolución y adaptabilidad en el proceso de formación.

 

Fofografía: Fuente: Flickrcc Autor:Loungerie

Somos el fruto de una adaptación a un medio cambiante. Los homínidos que se adaptaron al medio sobrevivieron y evolucionaron y los que no se adaptaron, sencillamente desaparecieron.  Esto no es nuevo, la naturaleza siempre ha sido muy cruel con los seres vivos que no se han adaptado,  sencillamente los extingue para dar paso al reinado de los que, en ese momento, son capaces  de hacerlo. Evolución y adaptación van de la mano.

Lo mismo ocurre con las organizaciones. Han desaparecido las que no se han sabido adaptar a la evolución social y las que no pueden desaparecer (como algunas entidades públicas) no realizarán su misión con eficacia.

La sociedad ha evolucionado y, por tanto, todos sus productos y servicios también y desde nuestro contexto universitario, se supone que nos hemos adaptado a esa evolución. Esa adaptación se llama Bolonia, y se realiza a varios niveles: titulaciones, mediciones de carga de trabajo, control de calidad… Pero me centraré en analizar la evolución que se ha producido en la última línea (o primera, que dirían muchos), es decir, “en nuestras aulas”.

Las aulas son esos contextos donde profesorado y alumnado interactúan para hacer crecer el conocimiento. Veamos cual ha sido su evolución… bueno… la verdad es que en las aulas donde yo imparto clase no se ha evolucionado nada. Mismos espacios, mismas mesas, mismo número de alumnos, mismos medios (tenemos internet desde hace mucho tiempo), el profesorado es el mismo y el perfil del alumnado también… por tanto, el espacio de interacción no ha cambiado, no ha evolucionado.

Habitualmente la adaptación es una respuesta a la evolución. Sin embargo, en el caso de nuestro trabajo diario… nos “hemos adaptado” sin que haya evolución….y claro… esto de ir contra las leyes de la naturaleza tiene sus consecuencias.

La adaptación que se supone que hemos realizado “por ley” consiste en adoptar paradigmas de aprendizaje en lugar de paradigmas docentes. Quienes lo han intentado se han dado de bruces con el esfuerzo, a menudo inviable, que supone para el alumnado y profesorado seguir estos paradigmas en contextos no evolucionados.

El contexto del día a día continúa siendo un contexto preparado para paradigmas docentes. Es el mismo, no ha evolucionado y por tanto la adaptación no será viable. Lo peor de todo no es que los contextos no estén preparados para la adaptación, sino que nos creamos que nos estamos adaptando y, por tanto, incorporando paradigmas de aprendizaje, cuando realmente lo que estamos haciendo es cambiar los postres, dejando el mismo menú.

Hace unos días escuché decir a un profesor, que imparte la misma asignatura en dos titulaciones diferentes, que una había tenido más éxito que la otra. Esto sucedía en la titulación que requería una nota media de entrada más alta. Por tanto, se podría deducir que el perfil del alumno es clave para el éxito de la formación. Esto es cierto siempre, pero en un paradigma docente, el alumno que quiere tener éxito debe adaptarse al profesorado y, evidentemente, en ese caso, se adaptó el alumnado más brillante. En los paradigmas de aprendizaje la clave radica en que es el profesor quién debe adaptarse al contexto y esto, en las actuales aulas no evolucionadas, requiere un sobre-esfuerzo que muy pocas personas están dispuesta a asumir (entre otras cosas porque después no tiene ninguna repercusión en el reconocimiento profesional).

Así pues, tenemos una situación un tanto extraña. Todo el contexto a nuestro alrededor ha evolucionado (nuevas titulaciones, programación en competencias, nueva medición de carga de trabajo, cambios sociales, económicos, culturales etc) y, sin embargo, nuestro contexto del trabajo del día a día no ha evolucionado. Aplicar los cambios es complicado (a menos que se hagan postres) y en la mayoría de los casos es inviable. Por tanto, la gran pregunta es ¿podemos hacer algo o esperamos a que el contexto evolucione?

Soy de la opinión que nosotros (profesorado y alumnado) tenemos que hacer que nuestro contexto del día a día evolucione y para ello debemos focalizar nuestro esfuerzo innovador en los siguientes aspectos:

Utilizar metodologías que permitan que el profesorado se adapte al contexto. La adaptación al contexto puede ser desde adaptar la estructura de la asignatura en función del perfil del grupo (nivel educativo, objetivos formativos, número de alumnos, características generales del grupo …) hasta adaptarnos a un alumno en concreto (lo que sabe, en qué forma aprende, cómo evoluciona su aprendizaje …). Evidentemente toda personalización presenta dificultades en su aplicación, pero al menos nos permitirá medir el esfuerzo, identificar los problemas, definir los tipos de recursos que podrían reducir el esfuerzo, etc.

Hacer I+D+I en tecnologías flexibles. Las tecnologías flexibles son las que nos permitirán aplicar metodologías adaptables a un coste razonable. Podemos reconocer a una tecnología flexible por ser capaz de adaptarse a las necesidades comentadas en el punto anterior. Las tecnologías no flexibles son aquellas a las que tenemos que adaptarnos.

En tecnologías consolidadas elegir las basadas en software libre. Por ejemplo, en sistemas LMS, que actualmente utilizan todas las universidades, es preferible utilizar software libre porque está más adaptado a nuestras necesidades. La razón es muy sencilla, en el software libre (sobre todo el que tiene éxito) las modificaciones las hacen los propios usuarios y además esos usuarios pertenecen a universidades de todo el mundo; por tanto, el software libre está más adaptado a nuestras necesidades. Ningún sistema propietario puede competir con esto

Si trabajamos en estos aspectos, estoy convencido que conseguiremos cambiar el menú (primer y segundo plato). Si continuamos realizando actividades (sin centrarnos en la adaptabilidad) estaremos añadiendo postres al menú. Por cierto, esto de los postres me recuerda una escena de los Simpson:

Por fin, la familia de Homer está orgullosa de que tenga un trabajo que desempeña con eficacia y es apreciado por sus vecinos. Marge está tan contenta que le prepara su comida favorita:  el primer plato y el segundo son postres….. a lo que Homer entusiasmado pregunta … ¿y el postre?, ¿también es un postre?…a lo que Marge responde… que sí.

Evidentemente una comida formada solo por postres sería el sueño dorado de muchos, principalmente de los más jóvenes.  Pero del mismo modo que no pondríamos a nuestros hijos una comida basada en postres, tampoco se la daríamos a nuestros alumnos. Por tanto, centrémonos en el primer y segundo plato.



Categorías:Barreras Innovación, Conceptos, Educación, innovación, metodologías educativas, Qué es ..., Tecnología Educativa

6 respuestas

  1. Exactamente en este momento estamos revisando unos indicadores para poder adaptarnos a nuestra realidad como institución. Los argumentos de “renovarnos o morir” están a la orden del día. Muy justa la apreciación de que el orden natural manda cambiar para seguir. Es lo que haremos. Gracias por la retroalimentación.

    Me gusta

Trackbacks

  1. Evolución y adaptabilidad en el proceso de formación. | Formar lectores en un mundo visual | Scoop.it
  2. Evolución y adaptabilidad en el proceso de formación. | Educacion, ecologia y TIC | Scoop.it
  3. Evolución y adaptabilidad en el proceso de formación. | Cosas interesantes en la red. Herramientas | Scoop.it
  4. INDICADORES PARA MEDIR LA ADAPTABILIDAD DE LA FORMACIÓN ON-LINE. « Innovación Educativa
  5. Diez tendencias en Innovación Educativa. | Innovación Educativa

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: