La rana y el beso de la princesa.

Captura de pantalla 2016-03-25 a la(s) 00.24.18

Fotografía by A. Fidalgo

Un beso, un solo beso y la princesa transformó a la rana en un príncipe. No sé cómo acaba la historia: si se casaron, fueron a tomar unas cervezas o cada uno fue por su lado. Pero lo que siempre me ha impresionado de la historia es el proceso de transformación.

Claro que el beso no es un beso cualquiera. Primero la persona que da el beso es una princesa, el beso lo da con amor (o compasión), con luna llena y a las 12 de la noche. La rana tampoco es una rana cualquiera, primero tiene que saber que es una rana, tiene que querer ser príncipe y debe querer dejar de hacer cosas de rana para querer hacer cosas de príncipe.

Al profesorado, esta historia nos va como anillo al dedo. La princesa es el profesorado (con perdón por si algún compañero se ofende al llamarle princesa), el beso es nuestra dedicación, la rana es el alumnado y la transformación es el fin del aprendizaje.

¿Cuándo falla la historia?

  • Hay princesas que no les gusta besar ranas, prefieren besar cosas más atractivas.
  • Hay ranas que se creen príncipes, por tanto no buscan ningún beso que les transforme ya que piensan que no es necesario.
  • Hay princesas y ranas que se dan un beso porque son las doce de la noche y hay luna llena, pero ese beso no tiene amor.

Es cierto, que en nuestro contexto hay de todo, ranas que no encuentran su princesa, princesas que tienen herpes labial de tanto besar y por supuesto princesas que han transformado ranas en príncipes.

Muchas personas pensarán que esto es un cuento infantil y además que no es real. Yo pienso que es real, que es una historia que ocurre todos los días y que somos afortunados de ser princesas que tenemos el don de poder transformar a personas en algo mejor, en capacitarlas para ser príncipes y que como tal ejerzan para que puedan contribuir a mejorar el reino en el que viven.

Anuncios


Categorías:Educación, innovación, Profesorado

6 respuestas

  1. Reblogueó esto en emmaperalesy comentado:
    Muy interesante. Cada cual cumple un papel pero sino esta consciente o no le gusta el rol, no se podrán convertir ranas en príncipes y son estos metafóricamente los que se necesitan.

    Me gusta

  2. Bonita historia y cierto que somos afortunados. Gracias por compartirla. Hace poco escribí un artículo en el que te mencionaba pero no me atreví a comentártelo. Gracias http://mariajoselopez.es/si-fuera-algo-tan-simple-grabandome-delante-de-la-cámara

    Me gusta

  3. He de admitir que en mi vida de rana alguna que otra princesa me encontré, profes que creyeron en mi, pocos pero suficiente, también compañeros que hicieron de princesas y creyeron en mi.
    Hoy yo soy princesa y procuro poner mucho amor en cada beso….

    Me gusta

  4. Soy un docente universitario pensionado, que dediqué toda mi vida a transmitir conocimientos.
    Gracias por la historia, por que ahora estoy dedicado a la Tutoría Virtual en mi propio sitio, y estoy buscando ramas para acompañarlos en el proceso de enseñanza aprendizaje. Cuán importante esta historia para el proceso e-learning.
    Un abrazo de ésta princesa y colega.

    Me gusta

Trackbacks

  1. La rana y el beso de la princesa. – Arte y Cultura Perú
  2. La rana y el beso de la princesa. | e-Learning ...

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: