Metodologías activas: cuando el alumnado hace el trabajo del profesorado.

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Dos alumnas explicitando conocimiento a sus compañer@s. Fotografía by Á Fidalgo.

Muy al contrario de lo que muchas personas piensan, impartir un clase (una buena clase) no es una tarea sencilla. La visión simplista del trabajo de un profesor es que unos días antes de clase se lee un libro y luego “regurgita” en clase lo que ha leído.

Es cierto que lo primero que debe tener el profesorado es el conocimiento que desea impartir. Este se puede adquirir desde varias fuentes (libros, experiencias, casos prácticos) y, en algunas ocasiones, además, el profesorado ha debatido y contrastado ese conocimiento con otros colegas e, incluso, es posible que haya trabajado con ese conocimiento y por tanto tenga una visión aplicada del mismo.

Desde el punto de vista del conocimiento, el profesorado ha realizado dos fases: la interiorización (aprendizaje del conocimiento desde diversas fuentes, así como aprendizaje a partir de la experiencia de aplicación) y socialización (debate y contraste del conocimiento con otras personas)

Una vez que el profesorado posee el conocimiento, debe ser capaz de transmitirlo en clase. Para ello tiene que conocer a su alumnado (alcance, complejidad y secuenciación), saber claramente lo que tiene que conseguir con ese conocimiento que transmite (objetivos de aprendizaje), transmitirlo de forma adecuada y eficaz (ser ameno, motivador, crear debate y reflexión y que el alumnado tenga ganas de adquirir más conocimiento). Además, tiene que conseguir que el alumnado adquiera y mejore ciertas competencias genéricas (trabajar en equipo, fomentar la creatividad y el sentido crítico, mejorar la comunicación y la expresión oral y escrita, etc).

A esta fase se le denomina exteriorización del conocimiento que, como ven, no consiste en “regurgitar” lo leído en un libro. Preparar e impartir una sola clase no es una tarea sencilla, se debe estar muy preparado para hacerlo de forma eficaz.

Pues bien, una metodología activa es dejar que el alumnado haga nuestro trabajo, o al menos los procesos de nuestro trabajo: debe interiorizar un conocimiento (desde diversas fuentes y por supuesto con la guía y asesoramiento del profesorado), debe socializar con otro alumnado (e incluso con profesionales) el conocimiento adquirido y debe ser capaz de exteriorizarlo bien a través de un producto o servicio, o bien transmitiendo el conocimiento a sus propios compañeros.

De la misma forma que parte de la sociedad tiene una visión simplista del trabajo del profesorado, parte del profesorado tiene una visión simplista del trabajo del alumnado. Piensa que el trabajo del alumnado es estar sentados, sin molestar a los compañeros y concentrados en todo lo que diga el profesorado para posteriormente “regurgitarlo” en un examen. El profesorado y alumnado, ambos, trabajan con conocimiento, no hay forma de adquirirlo si no se es un “activista del conocimiento”.



Categorías:Conceptos, Recursos Didácticos

7 respuestas

  1. Excelente visión del trabajo del alumnado y del profesorado, estoy totalmente de acuerdo con lo que dice el artículo. Enseñar a pensar implica en captar su interés sobre el tema a estudiar y hacerles partícipes, tanto en la búsqueda de información y recursos, como en su presentación y desarrollo, lo que en algunos casos es bien complicado.
    Enhorabuena.

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  2. Me parece muy acertado el planteamiento de intercambiar los roles del alumnado. En tiempos en los que tanto se habla del “Flipped Classroom” deberíamos comenzar a practicar el “Flip Roles”. Para mí, el FC es una manera innovadora de academizar la tecnología 3.0. Se trata de hacer en las pantallas de los dispositivos lo mismo que se hace en la Sala de Clases. Esto es una forma de perpetuar la Clase Magistral del educador. En cambio, el FR lo que pretende es poner al estudiante al frente del escenario instruccional. El aprendiz deja de ser un ente pasivo que escucha y toma notas, para convertirse en un investigador, creador, diseñador, elaborador, codificador, comunicador, diseminador, promotor, influenciador y aprendiz autónomo. Que el alumno se empodere de los recursos tecnológicos, softwares y aplicaciones móviles para utilizarlos como herramientas cognitivas que los muevan al proceso de pensamientos de orden superior. Es decir que haya conexión entre sus estructuras sinápticas, redes sociales y las redes de la web por donde recorre conocimiento distribuido.

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  3. Excelente Reflexión.
    Muchas veces creemos que nuestro trabajo (docente) termina al exponer nuestros conocimientos a un grupo escolar, y no nos preocupamos como el estudiante adquiere, aplica y analiza dichos conocimientos.

    Creo que al reconocer que la principal causa de reprobación es el docente, es una manera de empezar a NO simplificar el trabajo del alumnado.

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