¿Un buen docente debe ser una persona emprendedora, innovadora e investigadora?

Fotografía by: Á. Fidalgo.

Como diría un famoso político de mi país: “Sí, pero no” o “No, pero sí”

Lo cierto es que al menos “en espíritu” debe ser una persona emprendedora, innovadora e investigadora, o si lo prefiere, inconformista con la situación actual en la educación, abierta al cambio y observadora para comprar el impacto de la innovación. Pero lo que no es necesario es ser “profesional” en cada uno de los campos.

Sin embargo, los mensajes continuos que recibe el profesorado es que debe ser una persona:

  1. Emprendedora para abrir nuevos cambios metodológicos. Por este motivo el profesorado suele desarrollar su propio camino de mejora. Habitualmente si desea que el centro formativo apoye su idea debe redactarla como si fuese un proyecto.
  2. Innovadora para hacer algo que nadie haya realizado. Normalmente se indica que una innovación aporta mejora a lo que ya existe. Por este motivo, gran parte del profesorado no sabe si lo que está haciendo es innovación o no.
  3. Investigadora para publicar los resultados en una revista científica.

Además esta idea se refuerza continuamente por gran parte  del profesorado que ha innovado, que siempre expresa el esfuerzo, la falta de medios y de reconocimiento en su trabajo.

Este planteamiento hace que gran parte del profesorado no intente innovar, debido al esfuerzo requerido, la incertidumbre de lo que está haciendo y la dificultad de expresarlo de forma científica.

¿Cómo solucionar esta situación?

Es cierto, que si se quiere hacer una buena práctica en innovación educativa hay que ser emprendedor, innovador e investigador. Sin embargo, una cosa es el desarrollo de la innovación (siempre cara, compleja y escasamente reconocida) y otra la aplicación de la innovación.

Si una innovación es una buena práctica, entonces su aplicación no debe llevar asociado esfuerzo ni complejidad, aunque sí un trabajo de adaptación y comprobación del impacto. Se trata de incluir el indicador “EFICIENCIA”.

Llevo más de 30 años en innovación educativa y nunca he visto una sola práctica que no sea eficaz, pero muy pocas he visto que sean eficientes.

La eficiencia es el factor clave para que a una persona le baste con ser emprendedora, innovadora e investigadora en “espíritu” para aplicar la innovación.  Únicamente le bastaría un conjunto de buenas prácticas, una guía de implantación y unas recomendaciones de cómo recopilar datos para comprobar su impacto.

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Categorías:Profesorado

2 respuestas

  1. Estoy de acuerdo con lo que se afirma. Un buen docente es emprendedor, innovador e investigador, pues su compromiso con el estudiante y con lo sociedad lo impulsan siempre a realizar una buena labor. En ese afán está en permanente búsqueda de lo nuevo y de las mejores formas para enseñar. Y porque este compromiso le impulsa realizar su labor con verdadera pasión.
    Saludos,
    Robert Caballero Montañez
    http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S1409-42582016000300075&lng=en&nrm=iso

    Me gusta

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