La tecnología no resuelve los problemas, los minimiza

La tecnología educativa, la enseñanza online y los nuevos métodos innovadores siempre han estado presentes. Sin embargo, es ahora, durante la pandemia, cuando son más visibles ya que su uso es obligado para los nuevos planteamientos formativos y de evaluación.

La tecnología educativa actúa como soporte tanto en la enseñanza online como en nuevos métodos innovadores presenciales y a distancia. Por eso la tecnología concentra actualmente la mayoría de las esperanzas de obtener un modelo educativo adaptado a la “nueva normalidad académica” que nos anuncian las autoridades.

Por este motivo, los departamentos educativos que prestan los servicios tecnológicos están desbordados, tanto en las propias tecnologías (por el alto uso de las mismas) como en los recursos humanos disponibles (por la cantidad de consultas y peticiones que reciben).

Pero hay dos tipos de peticiones que están causando ralentización de los servicios informáticos y cierta desesperación del propio profesorado que las hace: a) las peticiones que demandan soluciones a medida para situaciones muy específicas que fuera de esta situación excepcional ni siquiera aparecerían y b) las peticiones que pretenden que la tecnología resuelva todos sus problemas reales o los que el profesorado cree que son problemas en esta situación.

Hay una forma de ayudar a evitar los problemas de estas demandas tanto para el profesorado como para los servicios informáticos, a través de dos sencillos planteamientos:

No es lo mismo la tecnología que la funcionalidad de las mismas. Muchas demandas personalizadas se basan en solicitar una determinada tecnología o software. Lo que debe hacer el profesorado es plantearse la función de la tecnología que solicita y una vez hecho comprobar si esa funcionalidad la ofrecen los servicios informáticos de su institución. Por ejemplo, se suele pedir un editor de fórmulas matemáticas concreto, cuando están disponibles otros editores con similares funcionalidades y que permiten cubrir los objetivos de evaluación.

Las tecnologías siempre minimizan los problemas, no los hacen desaparecer. Este planteamiento es importante ya que las tecnologías no hacen magia, sino que su uso, de una forma determinada, permite reducir los problemas. Por ejemplo, hay una alta demanda para que la tecnología identifique al alumnado que se presente a un examen y que no copien. Evidentemente si se utiliza tecnología “Proctoring” se estará facilitando la identificación y los movimientos sospechosos, pero no garantiza al 100% su eficacia.



Categorías:Tecnología Educativa

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