CINAIC 2012. SEMINARIO “TENDENCIAS EN INNOVACIÓN EDUCATIVA”

19 enero 2012

El próximo día 1 de Febrero, se celebra en Madrid, el Seminario “Reflexiones sobre la actuales tendencias en innovación aplicadas a la formación en las organizaciones“. Dicho seminario se enmarca en las actividades de CINAIC para 2012. El principal objetivo es reflexionar sobre los actuales modelos de aprendizaje basado en competencias; sobre sus fortalezas (claramente representan los métodos con mayor eficacia en los procesos de formación) y sus debilidades (el alto coste de su implantación y la escasas competencias tanto del profesorado como del alumnado).

Se puede utilizar el símil de una silla para entender la innovación educativa, ésta es como una silla que se sustenta en cuatro patas (los procesos, las tecnologías, el conocimiento y las personas).

La primera mesa (Componentes estratégicos de la formación basada en innovación tecnológica, moderada por Domingo Martín)  reflexiona sobre tres de “esas patas”, los procesos (metodologías, evaluación, competencias….), las tecnologías y los conocimientos, así como de las relaciones entre los mismos. Las personas que componen esta mesa son:

  • Ángel Fidalgo (Universidad Politécnica de Madrid)  para el tema de los procesos, su ponencia “Metodologías sobre aprendizaje basado en competencias y su evaluación. Esfuerzo vs eficacia” trata de reflexionar sobre la aplicación real de los procesos basados en competencias, su evaluación y la efectividad de dichos métodos.
  • María Luisa Sein-Echaluce (Universidad de Zaragoza) para el tema de las tecnologías; su ponencia “La tecnología online en la formación. Fortalezas y debilidades”.
  • Carlos San José (Grupo Anaya) para el tema de recursos de conocimieno;  su ponencia “Contenidos digitales”.

La segunda mesa (Tendencias y buenas prácticas en espacios cooperativos y universidades corporativas, moderada por Concha Mayoral) se centra en la “cuarta pata” las personas.  Las personas que componen esta mesa son:

La tercera mesa es especial por varios motivos:

  • Se presentará el número extraordinario de la Revista Arbor: “Aprendizaje, Innovación y Competitividad”, este número está compuesto por los mejores trabajos presentados en el congreso CINAIC, ponencias invitadas y aportaciones del comité organizador. Más de 300 páginas dónde se analizan aspectos conceptuales, de apicación y experiencias en innovación educativa.
  • Se realiza un homenaje a Álberto Sánchez Álvarez-Insúa, Director de la revista Arbor y miembro del comite organizador de CINAIC, fallecido en noviembre, en plena elaboración del número extraordinario. Por su valor humano y científico, por la implicación en la divulgación de la ciencia y su apoyo a CINAIC desde la organización deseamos hacer este merecido reconocimiento a su persona.

Los intervinientes en esta mesa son:

La asistencia al seminario es gratuita, para inscribirse se debe enviar un correo a cinaic@dmami.upm.es

Para más inoformación http://www.cinaic.com/


Ponencias Invitadas en el congreso CINAIC 2011

29 diciembre 2011

En septiembre de 2011 se celebró el congreso CINAIC 2011. A continuación dejo los videos delas conferencias invitas y los actos de inauguración y clausura.

·         Acto de Inauguración. (Javier Uceda, Enrique Silvestre y Ángel Fidalgo)

·         Conferencia Inaugural. APRENDIZAJE Y CONOCIMIENTO PARA INNOVAR Y EMPRENDER. (José Luis López de SIlanes. Presenta Francisco Michavila)

·         Mesa Redonda. CONOCIMIENTO CIRCULACIÓN  Y EVALUACIÓN. (Alberto Insua, Araceli Sanchis, Cecilia Cabello. Modera Ángel Fidalgo)

·         Conferencia. iTALENTO.  SU NUEVO GENOMA (Eduardo Sicilia. Presenta Alfonso González)
 

·         Mesa Redonda. APRENDIZAJE, CONOCIMIENTO Y COMPETITIVIDAD. (María Luisa Castaño, Claudio Dondi, Pedro Manuel Aguado y Javier Cantera. Modera Faraón Llorens)

·         Conferencia. EDUCACIÓN E INNOVACIÓN. CONSTRUYENDO LA VENTAJA COMPETITIVA. (Juan Casado. Presenta Carlos Conde)

·         Mesa Redonda. INNOVACIÓN Y APRENDIZAJE. (Montserrat Palma, María Ripolles, Juan MuletMiguel Valero. Modera Jorge Martínez)

·         Conferencia de clausura. DEL AISLACIONISMO A LAS ALIANZAS. (Francisco Michavila. Presenta Ángel Fidalgo)

·         Acto de clausura. (Benjamín Calvo, Tiscar Lara y María Luisa Sein-Echaluce)


Evolución y adaptabilidad en el proceso de formación.

3 diciembre 2011

 

Fofografía: Fuente: Flickrcc Autor:Loungerie

Somos el fruto de una adaptación a un medio cambiante. Los homínidos que se adaptaron al medio sobrevivieron y evolucionaron y los que no se adaptaron, sencillamente desaparecieron.  Esto no es nuevo, la naturaleza siempre ha sido muy cruel con los seres vivos que no se han adaptado,  sencillamente los extingue para dar paso al reinado de los que, en ese momento, son capaces  de hacerlo. Evolución y adaptación van de la mano.

Lo mismo ocurre con las organizaciones. Han desaparecido las que no se han sabido adaptar a la evolución social y las que no pueden desaparecer (como algunas entidades públicas) no realizarán su misión con eficacia.

La sociedad ha evolucionado y, por tanto, todos sus productos y servicios también y desde nuestro contexto universitario, se supone que nos hemos adaptado a esa evolución. Esa adaptación se llama Bolonia, y se realiza a varios niveles: titulaciones, mediciones de carga de trabajo, control de calidad… Pero me centraré en analizar la evolución que se ha producido en la última línea (o primera, que dirían muchos), es decir, “en nuestras aulas”.

Las aulas son esos contextos donde profesorado y alumnado interactúan para hacer crecer el conocimiento. Veamos cual ha sido su evolución… bueno… la verdad es que en las aulas donde yo imparto clase no se ha evolucionado nada. Mismos espacios, mismas mesas, mismo número de alumnos, mismos medios (tenemos internet desde hace mucho tiempo), el profesorado es el mismo y el perfil del alumnado también… por tanto, el espacio de interacción no ha cambiado, no ha evolucionado.

Habitualmente la adaptación es una respuesta a la evolución. Sin embargo, en el caso de nuestro trabajo diario… nos “hemos adaptado” sin que haya evolución….y claro… esto de ir contra las leyes de la naturaleza tiene sus consecuencias.

La adaptación que se supone que hemos realizado “por ley” consiste en adoptar paradigmas de aprendizaje en lugar de paradigmas docentes. Quienes lo han intentado se han dado de bruces con el esfuerzo, a menudo inviable, que supone para el alumnado y profesorado seguir estos paradigmas en contextos no evolucionados.

El contexto del día a día continúa siendo un contexto preparado para paradigmas docentes. Es el mismo, no ha evolucionado y por tanto la adaptación no será viable. Lo peor de todo no es que los contextos no estén preparados para la adaptación, sino que nos creamos que nos estamos adaptando y, por tanto, incorporando paradigmas de aprendizaje, cuando realmente lo que estamos haciendo es cambiar los postres, dejando el mismo menú.

Hace unos días escuché decir a un profesor, que imparte la misma asignatura en dos titulaciones diferentes, que una había tenido más éxito que la otra. Esto sucedía en la titulación que requería una nota media de entrada más alta. Por tanto, se podría deducir que el perfil del alumno es clave para el éxito de la formación. Esto es cierto siempre, pero en un paradigma docente, el alumno que quiere tener éxito debe adaptarse al profesorado y, evidentemente, en ese caso, se adaptó el alumnado más brillante. En los paradigmas de aprendizaje la clave radica en que es el profesor quién debe adaptarse al contexto y esto, en las actuales aulas no evolucionadas, requiere un sobre-esfuerzo que muy pocas personas están dispuesta a asumir (entre otras cosas porque después no tiene ninguna repercusión en el reconocimiento profesional).

Así pues, tenemos una situación un tanto extraña. Todo el contexto a nuestro alrededor ha evolucionado (nuevas titulaciones, programación en competencias, nueva medición de carga de trabajo, cambios sociales, económicos, culturales etc) y, sin embargo, nuestro contexto del trabajo del día a día no ha evolucionado. Aplicar los cambios es complicado (a menos que se hagan postres) y en la mayoría de los casos es inviable. Por tanto, la gran pregunta es ¿podemos hacer algo o esperamos a que el contexto evolucione?

Soy de la opinión que nosotros (profesorado y alumnado) tenemos que hacer que nuestro contexto del día a día evolucione y para ello debemos focalizar nuestro esfuerzo innovador en los siguientes aspectos:

Utilizar metodologías que permitan que el profesorado se adapte al contexto. La adaptación al contexto puede ser desde adaptar la estructura de la asignatura en función del perfil del grupo (nivel educativo, objetivos formativos, número de alumnos, características generales del grupo …) hasta adaptarnos a un alumno en concreto (lo que sabe, en qué forma aprende, cómo evoluciona su aprendizaje …). Evidentemente toda personalización presenta dificultades en su aplicación, pero al menos nos permitirá medir el esfuerzo, identificar los problemas, definir los tipos de recursos que podrían reducir el esfuerzo, etc.

Hacer I+D+I en tecnologías flexibles. Las tecnologías flexibles son las que nos permitirán aplicar metodologías adaptables a un coste razonable. Podemos reconocer a una tecnología flexible por ser capaz de adaptarse a las necesidades comentadas en el punto anterior. Las tecnologías no flexibles son aquellas a las que tenemos que adaptarnos.

En tecnologías consolidadas elegir las basadas en software libre. Por ejemplo, en sistemas LMS, que actualmente utilizan todas las universidades, es preferible utilizar software libre porque está más adaptado a nuestras necesidades. La razón es muy sencilla, en el software libre (sobre todo el que tiene éxito) las modificaciones las hacen los propios usuarios y además esos usuarios pertenecen a universidades de todo el mundo; por tanto, el software libre está más adaptado a nuestras necesidades. Ningún sistema propietario puede competir con esto

Si trabajamos en estos aspectos, estoy convencido que conseguiremos cambiar el menú (primer y segundo plato). Si continuamos realizando actividades (sin centrarnos en la adaptabilidad) estaremos añadiendo postres al menú. Por cierto, esto de los postres me recuerda una escena de los Simpson:

Por fin, la familia de Homer está orgullosa de que tenga un trabajo que desempeña con eficacia y es apreciado por sus vecinos. Marge está tan contenta que le prepara su comida favorita:  el primer plato y el segundo son postres….. a lo que Homer entusiasmado pregunta … ¿y el postre?, ¿también es un postre?…a lo que Marge responde… que sí.

Evidentemente una comida formada solo por postres sería el sueño dorado de muchos, principalmente de los más jóvenes.  Pero del mismo modo que no pondríamos a nuestros hijos una comida basada en postres, tampoco se la daríamos a nuestros alumnos. Por tanto, centrémonos en el primer y segundo plato.


La Noria

19 noviembre 2011

Fotografía: Fuente Flickrcc. Autor:Cosmovisión

Con mucha ilusión y poco equipaje nos hemos subido en un tren cuyo destino era Bolonia. Encantados estábamos de subirnos a un  tren de última generación: veloz (por la corta duración del viaje), eficaz (ya que se programa en competencias y utiliza paradigmas de aprendizaje), adaptado a las nuevas necesidades de la nueva sociedad (homologación, medición de créditos adaptados al trabajo del alumnado….).

Como era previsible, llegados a Bolonia, el tren continuaba su andadura (muchas personas decían que Bolonia era el origen, no el destino) y además la vía estaba en cuesta, una cuesta arriba previsible (todo nuevo proceso tiene un tiempo de adaptación que exige una gran inversión de esfuerzos y recursos).

El problema es que, deslumbrados por el tren, no nos fijamos en las vías, y ahora que estamos llegando al final de la cuesta, vemos que se dobla para volver al punto de partida. La vía se ha convertido en una noria. Hace muy poco tiempo, un colega, me decía que se encontraba como en una noria, había momentos que estaba bien (cuándo llegaba a lo alto) y momentos que estaba mal (cuando llegaba a la parte baja).

Hemos llegado a lo alto porque todo el profesorado ha incorporado muchas y variadas actividades, pensando que al incluirlas estábamos haciendo paradigmas de aprendizaje; estábamos formando en competencias;  estábamos adaptándonos al alumnado y estos participando de forma activa en el aprendizaje.

Lo malo es que nos hemos dado cuenta que lo único que hemos hecho es aumentar la carga de trabajo (tanto para el alumnado como para el profesorado) y que lo que se dice, muchas competencias no se han adquirido, más bien el resultado del aprendizaje es similar a la era pre-Bolónica.

La escasa implicación del alumnado en el proceso de aprendizaje, la imposibilidad de corregir las decenas de actividades que se proponían, la inviabilidad de los trabajos en grupo (con aulas de más de 70 alumnos), la mala logística disponible (los recursos siguen estando adaptados a los paradigmas docentes) y la falta de experiencia del profesorado en aplicar este tipo de paradigmas ha lastrado el tren, de tal forma que por su propio peso está bajando por la noria.

Probablemente se vuelva a recuperar el aliento y volvamos a subir, y estoy seguro que seguiremos dando varias vueltas.

Es verdad que el tren es nuevo, pero lo que no tengo claro es la salida de la noria, es posible que en una de esas vueltas salgamos por la vía del paradigma de aprendizaje, pero también es posible que volvamos por la vía en la que entramos en la noria.

Lo triste de todo, es que las personas que han diseñado Bolonia, nuestros gestores, políticos, colegas, alumnado y sociedad en general, seguirán mirando el tren sin fijarse por la vía en la que se traslada.

Lo triste de todo, es que el profesorado seguirá diseñando y aplicando actividades, pensando que las actividades configuran el paradigma de aprendizaje, cuando realmente el paradigma de aprendizaje es el que configura las actividades.

Y lo triste de todo, es que el alumnado seguirá haciendo lo que le diga el profesorado, pensando que es lo mejor para aprobar, cuando lo que realmente importa es el aprendizaje adquirido (conocimientos, habilidades y capacidades) no un número en un expediente.


¿Qué es la evaluación continua?

12 noviembre 2011

Una evaluación continua no es más que un método de evaluación,  en el que se realizan pruebas de forma periódica a lo largo del periodo lectivo; estas pruebas se realizan para que se pueda valorar todo el proceso de aprendizaje del alumnado y mejorarlo, a medida que transcurre el curso.

La evaluación continua surge en contraposición de la evaluación con carácter calificador (evaluación sumativa).  Su objetivo es perfeccionar el propio proceso de formación (tanto para el profesorado como para el alumnado). Por este motivo,  la evaluación continua se suele asociar al paradigma aprendizaje y a la evaluación formativa.

Hasta hace muy poquito tiempo, el curso pasado, en la mayoría de las asignaturas de cualquier nivel formativo se hacía evaluación sumativa para calificar al alumnado. Sin embargo en menos de un año, la mayoría de las asignaturas de cualquier nivel formativo, hacen evaluación continua………¿cómo es posible en tan poco tiempo hacer un cambio tan significativo?, ¿realmente se está haciendo evaluación continua o es otra cosa?

En muchas ocasiones (pero en muchas), al igual que ocurre en innovación educativa, se han quedado con la mitad de la frase; es decir, muchas personas creen que hacen evaluación continua por “…realización de pruebas periódicas a lo largo del periodo lectivo…” y se han dejado la segunda parte  “… con el objetivo de perfeccionar el propio proceso de formación…”, evidentemente, olvidándose del contexto natural “paradigma de aprendizaje” y sin usar el tipo de evaluación más apropiada para alcanzar el objetivo:  “la evaluación formativa”.

Así pues, en muchas ocasiones, la evaluación continua no es más que:

Cambiar el nombre de examen por prueba de evaluación.

Hacer más pruebas con objetivo calificador (no formador). En lugar de los clásicos exámenes parciales (2) y final (1), lo que se hace es poner más pruebas, por ejemplo, una semanal.

Hacer más tipos de pruebas calificativas. Por ejemplo por trabajos,  por preparar una presentación,  por asistir a una conferencia….

Si se hace bien, ésta mal llamada evaluación continua, entonces las pruebas de evaluación serán  más fáciles, cortas y variadas. Esto es bueno, ya lo dice la sabiduría popular (divide y vencerás)  ya que,  en principio, el alumnado tendrá más posibilidades de aprobar.

 Si se hace mal, ésta mal llamada evaluación continua, el peso fuerte lo seguirá teniendo los exámenes de siempre (calificativos)  y además el alumnado tendrá más trabajo que antes (los mismos exámenes de siempre, pero alguno más de regalo).

 SI hacemos evaluación continua (pero de verdad) entonces:

La evaluación es una pieza más en un cambio de paradigma. Paradigma basado en el aprendizaje, frente a paradigma basado en la docencia.

Se realizarán pruebas de evaluación, no sólo para valorar el conocimiento, sino las habilidades, capacidades y competencias.

Se utilizará la evaluación continua como método formativo; es decir, se realizará evaluación continua formativa.

Usar la mal llamada evaluación continua (poner muchas pruebas calificativas) es como un espejismo en el desierto, nos hace creer que estamos utilizando paradigmas de aprendizaje, que estamos innovando y que estamos cumpliendo el espíritu de Bolonia. Pero como todos los espejismos, cuando vamos a tocarlo desaparece.

Lo malo es que muchos de nosotros vivimos en el espejismo, y lo peor es que haremos vivir en él a nuestro alumnado,  a nuestros gestores y a la sociedad en general.

Por favor, si utiliza evaluación continua, utilícela con todas sus consecuencias, y si hace lo de antes pero poniendo más exámenes, no la llame evaluación continua; esto nos ayudará a no entrar en el espejismo (o al menos salir).


LA SOCIEDAD DELCONOCIMIENTO Y LA FORMACIÓN (y viceversa)

5 noviembre 2011

En todas las sociedades siempre ha habido un factor que da “poder” a quien lo posee. En la sociedad agrícola era el grano y en la industrial la industria. La región que tenía industria era más rica, poderosa y competitiva que la que no la tenía.

En torno al factor que da poder se suele organizar la sociedad, a través de actividades, productos, servicios (y demandas). El factor que da poder tiene un ciclo de vida: nace, crece, se mantiene y deja paso a otro factor (o factores) que son capaces de cambiar la sociedad.

Cuando nace y crece, al factor se le llama valor emergente y cuando se mantiene se le llama valor dominante. Como la denominación “factor que da poder” suena muy mal, se le suele llamar impulsor.

Si los productos y servicios se organizan en torno al impulsor, lo primero que debemos hacer es conocer cual es el impulsor. Dicho de otra forma, si usted se dedica al servicio de la formación, debe conocer cual es el impulsor actual. Si no lo hace, es posible que esté ofreciendo un servicio más propio de la sociedad industrial (y en algunos casos de la agrícola) en lugar de la sociedad del conocimiento (también llamada en sus inicios de la información)

¿Conoce usted el impulsor de nuestra sociedad?

Antes de continuar la lectura del post piénselo unos momentos.. ¿conoce lo que hace unos años era un valor emergente?, ¿lo que ahora está creciendo (o se mantiene.. según versiones)? y ¿lo que en un momento dado será sustituido por otro valor emergente?

 Muchas personas dirán que el impulsor es la tecnología (que continuamente nace, crece y rápidamente se sustituye por otra). No es extraño que lo piensen, en muchos congresos, cuando se habla de los cambios en la formación se habla únicamente de tecnologías (de la información y comunicación, claro). Lo mismo que cuando el gobierno tiene un plan, o cuando los proveedores nos presentan sus últimos productos, o cuando el profesorado innovador nos cuenta sus experiencias con teléfonos móviles, tablet, pizarras electrónicas, blogs, redes sociales y demás cloud productos habitantes de la nube. Casi siempre se habla de tecnología.

La tecnología, también conocida como las TIC puede ser un impulsor y puedo no serlo. No lo es si va sola; es decir, si introducimos las TIC en el proceso de formación y aprendizaje, sin más. En este caso tendremos una tecnología que con el tiempo quedará obsoleta.. Es muy difícil para el profesorado reconocer que utiliza la tecnología sin más… siempre dicen que lo importante son otras cosas como la metodología, el aprendizaje, la motivación, la participación del alumno, la cooperación… pero si se analiza lo que se suele hacer, es utilizar las funciones que da la tecnología; es decir, se introduce una nueva actividad en el aula (o en la formación, o en el aprendizaje, como quieran llamarlo) que se basa en utilizar una TIC concreta.

Hay otros factores importantes en la sociedad del conocimiento (desconocidos o pasados de moda): la adaptabilidad y la gestión del conocimiento.

La adaptabilidad significa que el producto y/o servicio que más valor tiene es el que más se adapta a nuestras necesidades. En la sociedad industrial nos adaptábamos al producto, los fabricantes querían producir el producto más Bueno, Bonito y Barato. En la sociedad del conocimiento podemos adaptar el producto a nuestras necesidades, no nuestras necesidades al producto. Así pues, la tecnología es muy útil y es un impulsor si la utilizamos para conseguir el producto o servicio que más se adapte a nuestras necesidades formativas. En casi ninguna charla o artículo se habla de las necesidades y de cómo las TIC nos ayudan a satisfacerla; se habla de las TIC y del uso de las mismas para hacer nuevas actividades (que seguramente no resolverán ninguno de los problemas actuales de la formación).

La gestión del conocimiento significa que el conocimiento es algo que tiene valor, y por tanto debe gestionarse; pero el conocimiento no es lo que el profesorado cuenta a sus alumnos, el conocimiento es lo que sabe el profesorado, lo que sabe el alumnado y lo que nos ofrece la sociedad (a través de la nube, de internet o de cualquier persona física o entidad). No es fácil gestionar todo ese conocimiento (entre otras cosas porque ni tan siquiera sabemos identificarlo, ni para qué queremos utilizar ese conocimiento). Las tecnologías nos pueden ayudar a gestionar ese conocimiento, pero antes tenemos que identificarlo, extraerlo, almacenarlo, clasificarlo y utilizarlo. En casi ninguna charla o artículo se habla del conocimiento y de como las TIC nos ayudan a gestionarlo; se habla de las TIC y del uso de las mismas para hacer nuevas actividades (ya sé que es la misma frase que la del párrafo anterior, pero es que así refuerzo la idea :) )

 

Aunque lo parezca no se me ha olvidado la pregunta ¿Conoce usted el impulsor de nuestra sociedad?

Se lo diré, el impulsor de la sociedad del conocimiento es la integración de las TIC, la adaptabilidad de los servicios y la gestión del conocimiento.

 Si desea que la formación sea un servicio de la sociedad del conocimiento utilice su impulsor, no se limite a utilizar la última tecnología.


Innovación educativa en la universidad. La asignatura pendiente.

27 octubre 2011

Lo cierto es,  que prácticamente todo lo que escribo sobre innovación educativa lo hago en el blog; no obstante de vez en cuando (realmente muy de vez en cuando) colaboro con alguna revista y escribo algún artículo.

Parte del contenido del artículo sale del propio blog y a su vez, de ese mismo artículo se genera algún post.

Con este primer artículo a divulgar, abro una nueva sección que etiquetaré como “publicaciones” así,  por un lado poner en abierto lo que he publicado, y por otro relacionarlo con el blog.

Artículo: Innovación educativa en la universidad. La asignatura pendiente.

Referencia: Fidalgo Blanco, A. (2008). Innovación Educativa en la universidad. La asignatura pendiente. Revista Madrid+d. Monográfico INNOVACIÓN SIN FRONTERAS (Madrid) 49-54

Enlace Artículo: http://www.madrimasd.org/informacionidi/revistas/monograficos/monografias/monografia20/20_bloque1_07.pdf

Enlace Revista completa: http://www.madrimasd.org/informacionidi/revistas/monograficos/default.asp?monografico=20

En este artículo se analiza la problemática de la aplicación de la innovación educativa en la universidad.

Primer bloque: Se analizan las políticas de innovación educativa, incluso se dan indicadores de medición del resultado de las propias políticas (aunque a mi modo de ver, no sirven para medir el impacto real). Finaliza el bloque enumerando las causas principales de la escasa incidencia de la innovación educativa en la universidad.

Segundo bloque: Hace hincapié en la aplicación de la innovación educativa en las metodologías educativas (frente a contenidos o tecnologías). Se analizan las causas por las que hasta ahora (sigue valiendo para esta fecha) la innovación educativa no se aplica en las metodologías.

Tercer bloque. Se identifican  3 impulsores que ayudarían a implantar la innovación educativa: Políticas de innovación educativa (que permitan progresar profesionalmente), experiencias piloto y sistemas cooperativos.

Cuarto bloque. Describe tres líneas de acción de la innovación educativa en la renovación metodológica en la universidad: Mejora de metodologías existentes, utilización de metodologías basadas en paradigmas de aprendizaje y utilización de nuevas metodologías educativas.

Post relacionados con el artículo:

http://innovacioneducativa.wordpress.com/2007/12/18/innovacion-educativa-versus-innovacion/

http://innovacioneducativa.wordpress.com/2007/03/24/personas-20/

http://innovacioneducativa.wordpress.com/2007/10/08/metodologias-educativas/

http://innovacioneducativa.wordpress.com/2009/09/01/renovacion-de-contenidos-%C2%BFes-innovacion-educativa/


¿QUÉ ES EL PARADIGMA BASADO EN EL APRENDIZAJE?

20 octubre 2011

Una pizza tiene dos componentes principales, la base y los ingredientes (con salsa). La clave de una buena pizza está en la base, es la que le da identidad y calidad. Las salsas y los ingredientes, por un lado dan vistosidad (que es importante que la comida entre por los  ojos) y por otro se adapta a los gustos particulares de cada uno (a mí me gusta con anchoas, mejillones y aceitunas).

Le voy a pedir que, por unos segundos, se centre en esa pizza que a usted le gusta, calentita, con la mozarella fundiéndose en su boca, con la base bien horneada y con sus ingredientes favoritos  ¡uhmmmmm! ¿está buena?, seguro que sí.

Por favor, ahora (no deje de saborear la pizza) imagine que la base desaparece, le queda la salsa y los ingredientes ¿qué está comiendo?, ¿le gusta?… es posible que le guste, pero desde luego no está tomando una pizza, está tomando otra cosa (eso sí, con los mismos ingredientes que una pizza).

Pues lo mismo pasa con los paradigmas basados en el aprendizaje, nos centramos en los ingredientes y no hacemos caso a la base, cuando lo principal es la base, sin base no hay pizza, sin base no hay paradigma centrado en el aprendizaje.

En la mayoría de las experiencias de innovación educativa, hablamos de ingredientes: un seminario, un trabajo en grupo, trabajos tutelados, un blog, portfolios, redes sociales, etc. Al igual que en el mundo de las pizzas, en los paradigmas centrados en el aprendizaje hay muchos ingredientes, para todos los gustos y preferencias.

La base de la pizza es una masa que tiene unos componentes fijos, en los paradigmas centrados en el aprendizaje, su base también tiene componentes fijos, ¿Cuáles son?

Los componentes de la base son de dos tipos:

Los que permiten al profesor adaptarse al alumno.

Los que permiten al alumno participar en el proceso.

Los componentes (de los dos tipos) son caros y difíciles de encontrar, por esta razón no los solemos utilizar, y por esta razón no hacemos pizzas. Con ellos, debemos hacer una masa, pero en esa masa, no pueden faltar componentes de cada tipo, es posible que tenga muchos componentes diferentes, entonces le saldrá una pizza de gran calidad, pero de lo que se trata es de hacer una pizza, no la mejor pizza.

Elementos que permiten al profesor adaptarse a cada alumno.  Estos elementos son tanto más caros y difíciles cuanto más alumnos tengamos en el aula, llegando incluso a ser tan caros que no se pueden utilizar. Algunos de los elementos principales de este tipo son:

Evaluación diagnóstica.

Evaluación continua y formativa.

Acción tutorial (proactiva y reactiva)

Gestión y organización de recursos de aprendizaje.

Experiencia práctica en la materia (para dar un toque de aplicabilidad a la pizza)

Aprendizaje servicio

Elementos que permiten al alumno participar en el proceso de aprendizaje. Son tanto más caros y difíciles cuanto más tiempo ha estado el alumnado en procesos de formación, basados en el paradigma docente. Algunos de estos elementos son:

Opinar y reflexionar sobre procesos de aprendizaje, tareas y contenidos.

Compartir recursos útiles.

Generación de recursos de aprendizaje.

Trabajo en grupo de tipo caja blanca.

Aprendizaje servicio.

 Tanto  el profesorado como  el alumnado, que hasta ahora hemos estado comiendo ensaladas y que ahora se nos pide que hagamos pizzas;  nos encontramos con dos problemas principales:

No sabemos hacer la base.

Los elementos que conforman la base son difíciles de manejar, caros y raros.

El primer problema se puede solucionar pidiendo a cociner@s experimentad@s que nos enseñen a hacer la base. El segundo problema, el de los elementos, tiene una solución más difícil ya que son muy costosos, pero para eso también hay una solución ¿cuál?

Precisamente uno de los objetivos de la innovación educativa, es hacer los ingredientes de la base menos costosos, aunque tengo que reconocer, que la mayoría de las experiencias de innovación lo que hacen es añadir nuevos ingredientes, pero a las ensaladas,  no  a las pizzas.


ExpoCampus 2011

18 octubre 2011

El próximo  día 21 de Octubre se celebra en Madrid la 9ª edición de Expocampus, en esta ocasión tiene la temática “Tendencias emergentes y últimos retos del eLearning”.

La asistencia es gratuita (para el personal docente: alumnado y profesorado). El programa está repleto de excelentes conferenciantes, entre ellos, conozco personalmente a Faraón Llorens, Anonio Rodriguez de las Heras, Tisar Lara y Germán Ruiperez (organizador del evento); todos ellos tienen una gran experiencia y calidad en e-learning.

Desde el blog recominendo la asistencia.

Para más información se puede consular el programa.

 

 


EL PROCESO DE EVALUACIÓN.

10 octubre 2011

El objetivo de este post es explicar qué es la evaluación desde el contexto profesorado-alumnado. Para entenderlo, hay que plantearse tres preguntas:

¿Para qué evaluar

¿Qué evaluar?

¿Con qué evaluar?

¿PARA QUÉ EVALUAR? TIPOS DE EVALUACIÓN.

La clave para entender los tipos de evaluación es preguntarse  ¿PARA QUÉ ES LA EVALUACIÓN?

Lo vamos a explicar con la ayuda de un bombero, concretamente de su preparación física.

Evaluación sumativa.  Es la que hacen a una persona para ver si puede ser bombero o no, si supera la evaluación será bombero, y en caso contrario, no podrá serlo y tendrá que volver a intentarlo en otra ocasión. La evaluación sumativa sirve para medir el grado de alcance de unos determinados objetivos.

Evaluación formativa. Es la que hace de forma continua el entrenador de una persona que quiere ser bombero. El entrenador le propondrá ejercicios de entrenamiento para alcanzar un determinado nivel físico, le corrige lo que hace mal, pone más o menos peso en las máquinas, acorta o alarga la sesión de entrenamiento…, la evaluación formativa se realiza para hacer un seguimiento y ayudar a alcanzar los objetivos; en función de ese seguimiento se pueden realizar unas u otras actividades correctoras, para que alcance los objetivos formativos.

Evaluación diagnóstica. Es la que el entrenador haría a la persona que quiere ser bombero antes de comenzar los entrenamientos. En función del diagnóstico, el entrenador le pondrá un conjunto de ejercicios adecuados para que, partiendo del nivel que tiene esa persona, alcance un determinado nivel físico. El objetivo de esta evaluación es hacer un diagnóstico para tomar decisiones sobre las acciones formativas más adecuadas para esa persona en concreto y que le sirva para alcanzar los objetivos sobre los que le van  a medir.

La secuencia lógica es hacer primero la evaluación diagnóstica, continuar con la formativa y finalmente la sumativa.

 

¿QUÉ EVALUAR?

No tenemos que confundir para qué evaluar (los tipos de evaluación) con qué evaluar. Para ayudarnos a entender qué es “qué evaluar” nos ayudará una cocinera que nos va a preparar una tortilla de patatas.

Evaluar el Saber Evaluación Teórica. En el caso de nuestra cocinera, sería comprobar si sabe la receta de la tortilla de patatas, los ingredientes, las proporciones, cuándo es adecuado tomarla, con que bebida combina, etc. La evaluación del saber habitualmente evalúa conocimientos de tipo teórico, o incluso la aplicación práctica de los mismos, pero siempre desde el punto de vista teórico.

Evaluar habilidades. Sería evaluar si sabe trocear la cebolla, pelar patatas, hacer rodajas muy finas, batir el huevo… La evaluación de habilidades mide la destreza de la persona, habitualmente manejando una herramienta o dispositivo.

Evaluar capacidades. Sería evaluar la realización de la tortilla, freír la cebolla, las patatas, mezclarlas con el huevo… en definitiva hacer la tortilla. Se evalúa el saber hacer.

Evaluar las competencias. Reconozco que es la parte que más me gusta, sería comer la tortilla, ¿está buena?, ¿tiene buen acompañamiento?, ¿es la hora adecuada para comerla?. La competencia es el resultado del producto y para que el resultado sea satisfactorio, evidentemente, la cocinera tiene que tener conocimientos teóricos (saber la receta), habilidades (pelar patatas, batir huevo…) y capacidades (hacer la tortilla).

 

¿CON QUÉ EVALUAR?

Finalmente vamos a ver el instrumento de evaluación; es decir, la herramienta con la que voy a evaluar, para explicarla me ayudaré de tres robot (que tienen las mismas capacidades de razonamiento e inteligencia que un humano).

Pruebas escritas. Estas pruebas las corrige el robot “Sololeo”, que únicamente tiene un sensor que reconoce la escritura. Puede evaluar cualquier cosa, pero tiene que estar en soporte escrito.

Pruebas orales. Estas pruebas las corrige el robot “Soloescucho”, que únicamente tiene un sensor similar al oído humano. Puede hacer preguntas y evaluar cualquier respuesta.

Pruebas prácticas. Estas pruebas las corrige el robot “Tengotodo”, qué tiene todo tipo de sensores, incluso tiene un sensor extra (y obligatorio) de reconocimiento de la realidad práctica de lo que va a evaluar. Es capaz de evaluar cualquier tipo de producto que hayan construido.

REFLEXIÓN.

Hay más tipos de evaluaciones, instrumentos, variedades y herramientas; únicamente he citado las principales preguntas, para hacer un proceso de evaluación amplio y con diferentes objetivos.

La realidad de la formación, hoy en día, se puede resumir en la siguiente tabla (no tengo ningún estudio científico que lo avale, únicamente mi experiencia de 25 años).

 

Ya sé, que muchos de ustedes dirán que eso no es cierto, que actualmente se evalúan competencias, capacidades y habilidades; pero ahora díganme ¿se pueden evaluar las habilidades, capacidades y competencias de la cocinera mediante una prueba escrita?


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