¿Realmente se deberían descartar los exámenes online por la facilidad que tiene el alumnado para copiar?

Imagine que es un evaluador de un examen oficial en modalidad presencial (lo que llamamos oposición) y, por tanto, es la primera vez que ve a las personas que se examinan ¿Qué pasos tendríamos que realizar para llevar a cabo la prueba? El proceso se puede resumir en los siguientes puntos:

  1. Pedir acreditación de la identidad de cada opositor, ahora con la mascarilla obligatoria es un poco más difícil.
  2. Vigilar para que no copien de diversas fuentes (apuntes, libro, móvil, internet, etc.)
  3. Vigilar para que no se comuniquen entre ellos y no puedan intercambiar información relevante para el examen.
  4. Corregir el examen, que será la única referencia que tendrá para saber si tiene el nivel adecuado.

Ahora pensemos en una asignatura de cualquier ámbito académico ¿hay alguna diferencia con la situación anterior?

Pues sí, hay una gran diferencia: el alumnado que se presenta a un examen intermedio o final de esa asignatura no es desconocido para el profesorado. Por tanto, el profesorado conoce su trayectoria durante el curso, por ejemplo, a través de  los resultados de los trabajos y actividades que han realizado durante el curso.

Llega el momento del examen y éste tiene que realizarse en modalidad online ¿Cómo se puede garantizar que el examen se pueda desarrollar con total garantía?

  1. Acreditar la identidad. Además de las contraseñas de entrada y otros medios de identidad digital se puede pasar un control muy similar al presencial donde el alumnado activa la cámara y muestra su documento de identidad.

2-3. Vigilancia.  Hay sistemas tecnológicos que permiten ver al profesorado todo lo que hace el alumnado en su ordenador, cámaras de 360º e incluso detectar movimientos faciales. Incluso sistemas más simples como activar la Web-cam para ver al alumnado y la cámara del móvil para ver qué hace en la pantalla. Por tanto se puede vigilar con eficacia tanto la copia como la comunicación.  El problema de estos sistemas es que no todo el alumnado tiene esos medios tecnológicos disponibles.

Pero hay otras alternativas a los pasos 2 y 3 que no necesitan medios tecnológicos y realmente son más eficaces.

  1. Vigilar para que no copien de diversas fuentes. Lo mejor es poner un examen que no requiera memorizar nada y que se deje acceder a cualquier fuente para consultar lo que estime el alumnado. Evidentemente hay que cambiar el tipo de examen. Por ejemplo, poniendo un caso o un test donde el alumno tenga que aplicar los contenidos en base a procesos que se hayan visto durante el curso.
  2. Vigilar para evitar la comunicación entre el alumnado o con otras personas. Aquí entra en juego las actividades que ha realizado el alumnado durante el curso. Se deben tener organizadas dichas evidencias e ir al paso 4.
  3. Cuando se corrija el examen se podrá contrastar su resultado con el de los trabajos que ha realizado durante el curso y la participación en las actividades con el resultado del examen ¿Que no cuadra?, pues le hace un examen oral por videoconferencia. También puede dar una parte  de la nota final a los trabajos realizados durante el curso y otra al examen.

Así pues, un examen online puede ofrecer, al menos, las mismas garantías que uno presencial. Si esto es así ¿Dónde está el problema? Pues los dos principales son:

  • Si el examen se puede aprobar sin más que consultando un libro o cualquier otra fuente, entonces tendrá un verdadero problema para evitar el paso 2.
  • Si durante el curso no ha trabajado con su alumnado, ni realizado actividades que le permitan observar su evolución, entonces tendrá un problema para evitar el paso 3.

En estos casos, si no se dispone de la tecnología adecuada, lo más seguro es realizar un examen presencial. No podrá garantizar en su totalidad que todo el mundo que asiste al examen es el que debería asistir, ni que no copien, ni que se comuniquen; pero al menos el profesorado ha estado allí presente para tratar de evitarlo.

A celebrar en Madrid del 20  al 22 de octubre de 2021. Si realizas experiencias de innovación educativa este es tu congreso (organizado por 5 universidades, Ministerio de Ciencia y el Ministerio de Ciencia e Innovación y Ministerio de Universidades del Gobierno de España.

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Acceso a la web de CINAIC.

PARA AMPLIAR LA INFORMACIÓN.

  • Si quieres conocer más conceptos breves sobre innovación educativa en este mismo blog. Acceder.


Categorías:Aprendizaje, Covid-19, Evaluación, Pandemia, Tecnología Educativa

5 respuestas

  1. EL cambio del modelo docente, podría incluir con mayor enfasis la evaluación de habilidades y capacidades. Escrito, on line, oral, etc.. son distintas herramientas y técnicas. Lo interesante es conocer el nivel de conocimientos y su aplicabilidad en condiciones reales. El salto relevante es pasar de exámenes individuales, realizados en grupos de150 alumnos a grupos reducidos y exámenes que pueden realizarse en equipo, La pandemia es un acelerador del cambio del modelo educativo.

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  2. Hablo desde el ámbito de la ingeniería. Si una enseñanza solo es capaz de producir un supuesto aprendizaje con un método de evaluación que es vulnerable a soplos, cuchicheos, chuletas y afines, estamos ante un fracaso del proceso de enseñanza aprendizaje (sea lo que sea esto). Enseñanza, aprendizaje, evaluación: tres patas de un único taburete.
    No es razonable pensar que un puente se diseña de memoria.

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  3. Creo que lo importante es dejar de valorar el examen como único instrumento de evaluación. Debemos variar los instrumentos de tal manera que el examen tradicional sea uno más. Por supuesto, modificar el estilo de examen, donde las respuestas no tengan que ver con una simple copia de contenido. Además, como dice el profesor Fidalgo, tener en cuenta la trayectoria del alumno y en caso de duda o sospecha, siempre quedan recursos alternativos para confirmar o no la calificación obtenida.

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  4. A mí me gustó mucho la propuesta del artículo titulado “Adaptación de la evaluación presencial a evaluación on line” en el que comentas trabajar con evaluación continua, y que el alumnado vaya dejando evidencias sobre sus actividades académicas, es importante reconocer que las palabras “evaluación”, “prueba de desempeño”, “examen” tienen un efecto psicológico entre los estudiantes, las escuchan y empiezan a buscar todo tipo de apoyo. En cambio si se marcan “actividades”, trabajan de forma individual y se permiten cometer errores. Lo importante de la evaluación continua es que los estudiantes deberán aprender que todas las actividades aportan a la calificación y crear el habito de siempre dar su mejor esfuerzo.

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  1. ¿Realmente se deberían descartar los exámenes online por la facilidad que tiene el alumnado para copiar? Innovación Educativa – Sociología en la Red de la UNJFSC

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